Apenas 48 horas después de
la constitución de los diferentes ayuntamientos, muchos ciudadanos empiezan a
darse cuenta del grave error que han cometido al darle su voto a opciones que
albergaban en sus listas a auténticos descerebrados.
Manuela Carmena, la
alcaldesa de Madrid, empieza su mandato teniendo que lidiar con una crisis
extremadamente grave. Una cabeza de lista se entiende que avala a los miembros
de su candidatura, y o desconocía quienes eran muchos de ellos, algo que es muy
grave, o si los conocía debería haberse negado a encabezarlos.
Madrid no puede ser
gobernada por delegados que hacen gala de una intolerancia extrema e incitan al
odio en la red, algo tipificado como delito en el Código Penal. Guillermo
Zapata, en sus tuits hacía chistes macabros contra el colectivo judío y contra
las victimas del terrorismo, hasta el PSOE, hasta quienes les han dado el
poder, exigen su dimisión. Pero es que hay otros que dijeron cosas iguales o
más graves, y en cambio, no se les exige que entreguen el acta, Pablo Soto
sugería torturar y matar con una guillotina a Gallardón y Jorge García quería
empalar a Toni Cantó. El problema reside en que si alguno de estos dimitiera,
sería sustituido por Alba L. Mendiola, quien manifestó que habría deseado que
Botín hubiese muerto colgado.
Carmena tiene en sus manos
un gran marrón, y el socialista Carmona un gran papelón. Entre ambos deberían
de solucionarlo, pues descerebrados de este tipo no pueden ser delegados de nada
ni cobrar un sueldo público, simplemente manchan el nombre de Madrid.
Los líderes de Podemos
tienen todo el derecho del mundo a ser, eso que llaman ahora neocomunistas,
pero es evidente que en su partido y en sus denominadas “marcas blancas” que
han accedido al poder municipal, hay toda una fauna de elementos que tienen
comportamientos incompatibles con la democracia, eso sí, mezclados con gente
normal cuya única diferencia es que piensan distinto a nosotros, y entre los
que tengo el honor de tener varios amigos. Lo triste es, que altos dirigentes
de Podemos hayan tratado de defender y justificar el comportamiento de estos
impresentables. Pero no ha sido solo en Madrid, en muchos ayuntamientos han
impedido ejercer el derecho a la palabra, han insultado, han amenazado e
incluso agredido a concejales.
Es evidente que no estamos
ante eso que llaman “cambio histórico”, estamos ante un cambio más bien
“prehistórico” y no democrático.

Todas estas cosas ocurren porque hace unos años que la libertad viene siendo atacada por el virus del libertinaje y nadie hace nada.Porque no es libertad decir lo que te viene en gana, aunque sea para destrozar gratuitamente al contrario. Eso es simplemente libertinaje.La libertad es un río, cuyas aguas discurren libremente dentro de un cauce natural, pero que siembran el pánico y la destrucción cuando se salen de madre y para defensa de esta avalancha están pensados los diques de protección. ¿ Dónde están actualmente los diques de protección en los ataques al honor, a las privacidad que, cada día vemos, en medios de difusión ? Así pasa lo que pasa.