Os acordáis de aquellos tiempos en que Ciudadanos desembarcó en la política nacional y exigía democracia interna a todos los partidos. Llegaban inmaculados y se van manchados. Ante la convocatoria de elecciones en Castilla y León, Ciudadanos, utiliza su tan criticado dedazo para nombrar candidato a Francisco Igea, y ratifica antes de su definitiva defunción que es uno más, igual a los que antes criticaba. Una careta más que cae.
Os acordáis cuando no hace mucho, la mayoría de los medios y el propio Gobierno, nos hablaban de Otegi como “hombre de paz” y ponían como prueba que había prohibido los homenajes a criminales etarras, pues bien, el día 31 hay convocado un nuevo homenaje, esta vez, al mayor asesino de ETA, Henri Parot, lo que demuestra, que el sector oficial de la izquierda proetarra rechaza “de boquilla” los homenajes, solo por estrategia. Cae otra careta.
Y otra careta que cae es la del ayuntamiento de Madrid, presidido por el popular, Martínez Almeida, quien por segunda vez une los votos de PP y Cs a los de cuatro comunistas carmenitas para sacar ahora adelante los presupuestos de la capital. Antes lo hizo para incumplir su promesa de acabar con Madrid Central.
Esta singular comunión de intereses entre el centro-derecha y el comunismo, sorprende notablemente, y con toda la razón, a los votantes del PP madrileño, mucho más próximos al ideario de VOX que al radicalismo de la escisión de una escisión del movimiento podemita.
Lo que ocurre en Madrid capital podría dar pistas sobre la estrategia que pretende seguir a escala nacional el PP, pues Casado pretende que VOX sea irrelevante, ya que su partido puede llegar a acuerdos puntuales con otras fuerzas políticas. A año y medio de las municipales, es difícil que los votantes de derechas madrileños puedan olvidar este tipo de traiciones.