El
juez que instruye el Caso Palau es, Josep Maria Pijuan, un magistrado
que se está comportando de tal manera, que deja en evidencia el
lodazal putrefacto en que se han convertido los Tribunales de
Justicia en Cataluña. Un estamento, que en parte, está al servicio
del poder político.
Este
magistrado tiene una trayectoria muy curiosa. Tras ser nombrado en
1998 presidente de la sección décima de la Audiencia Provincial de
Barcelona, en 2011 acepta incorporarse como magistrado del juzgado nº
30 de Barcelona, sin perder sueldo ni categoría pero bajando en el
escalafón, algo totalmente inusual. Una explicación lógica sería,
que al conocer que el titular del 30, agobiado por el caso Palau,
había solicitado su traslado, de esta manera CiU colocaría a un
“amigo” como instructor, como así sucedió.
Curiosamente,
a los tres días de haber sido nombrado titular de ese juzgado de
Barcelona, la Consejería de Empresa y Educación, resuelve otorgar
una subvención de casi 700.000 euros a la fundación de Pijuan,
Fundación Instituto para la Reinserción Social de Barcelona, que se
dedica a la reinserción de presos, de la que este juez es vocal del
patronato junto a Oleguer Soldevilla, implicado en la querella de
Banca Catalana. Como vemos, Dios los crea y ellos se juntan.
Ya
siendo el juez Pijuan instructor del caso Palau, empieza a recibir
informes de la policía donde aparecen indicios racionales de
criminalidad de altos dirigentes de CiU, y se dedica a guardarlos en
un cajón, sin adoptar diligencia alguna y sin solicitar comisiones
rogatorias a los países que se citan. Este magistrado, con su
actitud, se dedica sistemáticamente a obstaculizar la investigación
y prefiere mirar para otro lado.
Viendo
la policía la actitud del magistrado, refunden todos los informes y
elaboran uno, el cual se lo filtran al diario El Mundo; ayer mismo,
el propio SUP (Sindicato Profesional de Policía), defendió “las
filtraciones a la prensa de documentos policiales para luchar contra
la corrupción cuando el juez no haga nada al respecto”.
El
propio SUP justifica el ambiente que que se respira en muchas
unidades policiales, “porque hay mucha corrupción en España
desgraciadamente, y no todas las investigaciones policiales en las
que están implicados personajes relevantes llegan a buen puerto”. Una afirmación gravisima y que demuestra la situación por la que atraviesa nuestro sistema «democrático».
Cuando
el diario El Mundo, publica este informe, y todos nos damos cuenta de
la gravedad de lo descubierto por la policía, al juez Pijuan no se
le ocurre otra cosa que manifestar que él no ha pedido esos informes
y que la policía no puede investigar si no es por mandato judicial
en el tema que está siendo instruido, cosa totalmente falsa, pues la
policía, cuando tiene constancia de la comisión de un delito, lo
investiga de “motu proprio” consigue pruebas y después las pone en
conocimiento y a disposición del juzgado.
La
policía en este asunto ha realizado su trabajo, y es lamentable que
ahora el juez le pida explicaciones al comisario jefe de la UDEF
(Unidad de Delito Económicos y Fiscales de la Policía). A este
señor, por lo visto, le ha molestado mucho que la policía haya
descubierto y sacado a la luz la corrupción de sus amigos de CiU. De
acuerdo con la ley procesal, como mínimo, este señor, debería
inhibirse por haber sido beneficiaria su fundación de la sustanciosa
subvención recibida de la administración de los implicados en el
caso Palau.
Pero
Pijuan no es el único juez malo de este tinglado, ahora resulta que
la Fiscalia Superior de Cataluña ha abierto diligencias contra el
diario El Mundo por presuntas calumnias, las presiones de los
mangantes de CiU sobre la Fiscalia ha tenido que ser brutal, así
consiguen marear la perdiz hasta las elecciones del domingo.
Cualquier
ciudadano normal, ante estos hechos, se plantearía que la única
solución sería inhabilitar a todo miembro de la judicatura catalana
sospechoso de estar al servicio de la corrupción, ¿pero eso como se
hace?.
La
no independencia de la Justicia es clara en nuestro país y en
Cataluña llega ya a lo insultante.