Hace menos de una semana nos dijo la socialista, Pilar Alegría, que Pedro Sánchez iniciaría este pasado sábado una gira por España bajo el lema «El Gobierno de la gente», para acercarse a los ciudadanos y explicarles de tú a tú todas las medidas adoptadas por su Gobierno.
La gira la ha iniciado en Sevilla, concretamente en un recinto, privado y blindado, los jardines de la comunidad de propietarios del Barrio de Pino Montano de Sevilla liderada por un socialista. Y lo ha hecho ante un grupo afines plagado de socialistas, con o sin cargo, que tienen en común haber vivido en mayor o menor medida del régimen corrupto socialista que gobernó esta tierra durante casi cuatro décadas. Que a eso lo llame Sánchez “acercarse a los ciudadanos” Lo único que demuestra es que estamos gobernados por un farsante en el que no se atisba ni la más mínima moralidad. Un ejemplo de ello es que Sánchez solo admitió cuatro preguntas y todos realizadas por socialistas confesos.
Pese a que intentaron por todos los medios que ningún ciudadano ajeno al PSOE se acercara, no pudieron impedir los fuertes, abucheos y gritos, que desde la lejanía le brindaba “el auténtico pueblo sevillano” de ese barrio de “currantes”, entre ellos “que te vote Txapote”.
En el discurso a sus incondicionales, como era de esperar, Pedro Sánchez, lo único que ha hecho ha sido achacar todos los problemas de los que adolece España a la guerra de Ucrania algo que, a estas alturas, produce estupor.
A Sánchez le han organizado una treintena de salidas más, personalmente, dudo que se lleven a cabo, pues la indignación popular contra su persona ha llegado a cotas, que hasta podría correr peligro su integridad física en cualquier calle.