Por mucho que Feijóo continúe haciendo el paripé dando a entender que tiene alguna opción de ser el próximo presidente del Gobierno, lo cierto, es que la realidad se impone y muy pocos dudan ya que el PSOE tiene ya todo atado y bien atado, con los comunistas de Sumar, los golpistas catalanes y los proetarras de EH Bildu. Si nos quejábamos del llamado gobierno Frankenstein, ahora nos vamos a enterar con lo que va a llegar, un gobierno de demolición del Régimen del 78. Sánchez no negocia con esos indeseables, Sánchez, conspira con ellos contra España.
Desconozco si lo sucedido el pasado domingo es la consecuencia de los errores de Feijóo y su PP o si simplemente los españoles han optado por el suicidio, no descartando la posibilidad de un fraude electoral masivo. Pero sin que nadie haya aportado pruebas de que lo hayan perpetrado y con el gran perjudicado, al ganador-perdedor de Feijóo, que ni se refiere al asunto, entendamos que el resultado no tiene ya marcha atrás.
Si en Cataluña y el País Vasco la presencia del Estado es ya residual, imaginemos como va a ser tras las cesiones de todo tipo que lleve a cabo el infame de Sánchez. Los separatistas catalanes le piden la amnistía de 4.000 golpistas, algo ilegal, pero presidiendo el Tribunal Constitucional, Conde Pumpido, todo es posible. Lo harán poco a poco y lo mismo hasta ni nos enteramos.
Lo más peliagudo es la petición de referéndum de autodeterminación que exigen Otegi y Puigdemont, algo absolutamente ilegal, pero que Sánchez intentará vestirlo de referéndum consultivo y no vinculante, pero que por supuesto seguirá siendo ilegal. Mucho me temo que nuestro Rey va a tener muchos quebraderos de cabeza en esta nueva legislatura, ya que en su condición de garante último de nuestra unidad nacional y de la legalidad constitucional, y como comandante en jefe de nuestras FFAA, es la última trinchera de esa soberanía que recae en todos y cada uno de los españoles.
Tenemos que tener muy claro que cualquier asunto que afecte a la unidad nacional, si se vota, lo tienen que votar todos los españoles y no los que vivan en solo una parte de España, y esto Sánchez lo sabe.
Y qué decir de la ruina que nos espera, con esta realidad quién va a invertir en España? Vamos a ser los líderes de la inseguridad jurídica y eso espanta a los que manejan el dinero.
En los toros se dice que no hay quinto malo y añado que no hay «sexto bueno».