El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha garantizado ayer sábado que el Gobierno ofrecerá “toda su protección diplomática y consular” a los izquierdistas que formarán parte la flotilla que partirá este domingo desde Barcelona con destino a Gaza, y que sólo tiene el objetivo de defender a los terroristas de Hamás y criminalizar a Israel. En la flotilla irá la exalcaldesa de Barcelona, la comunista, Ada Colau.
El ministro Albares ha insistido en que España es el país del mundo que más está haciendo por Palestina, es decir, por Hamás. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, anunció hace unos días, durante su visita oficial a Jordania, que la ciudad doblará la aportación económica a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Próximo Oriente (UNRWA), una agencia de la ONU señalada por colaborar con los terroristas de Hamás.
No podemos perder la perspectiva de cuando estalla este conflicto con toda su brutalidad, por la incursión de 1500 salvajes terroristas de Hamás en territorio israelí cometiendo todo tipo de atrocidades y capturando gran cantidad de rehenes. Hasta ese momento, tanto Hamás como los terroristas del sur del Líbano se conformaban prácticamente con lanzar misiles tierra-tierra ubicados en azoteas de hospitales y escuelas, algo que refleja su catadura moral.
El pueblo gazatí es rehén de Hamás y su sufrimiento es explotado por ellos hasta límites insospechados, pues nunca olvidemos que toda información que sale de la Franja de Gaza es filtrada por los terroristas, por lo que nunca sabremos si es real o es un montaje. No obstante, el pueblo gazatí sufre enormemente y eso no nos debe ser ajeno a los hombres de bien que habitamos este planeta.
Y ahora hablemos de Israel, una nación democrática, la única de la zona, que lucha con todas sus fuerzas para seguir existiendo. Israel, por una cuestión vital, se ve obligado a hacer lo que muchos no se atreven, enfrentarse directamente al régimen iraní y sus brazos terroristas en la región.
Lo que pocos comprenden, es que esta “guerra de supervivencia” de Israel no solo protege a los israelíes, sino que a largo plazo beneficia a toda la región e incluso al mundo occidental.
El régimen de los ayatolas en Irán tiene como objetivo declarado eliminar a Israel de la faz de la tierra. Pero ese es solo el comienzo. También buscan expandir su visión de una dictadura islámica extremista sobre el resto del mundo libre. Un mundo sin libertad de expresión, sin libertad de culto, sin derechos para las mujeres, sin derechos para los homosexuales, sin democracia. Eso es lo que ya impusieron en su propio país.
Pero algo está cambiando, pues hoy, gracias a la resistencia israelí, el pueblo iraní, oprimido por décadas, empieza a vislumbrar una pequeña esperanza de libertad. Israel no lucha solo por sí mismo. Lucha también por los millones de iraníes que desean derribar ese régimen opresor. Si Israel eliminase esta amenaza existencial, los pueblos que viven bajo la opresión teocrática lo mismo podrían aspirar a un futuro diferente.
Europa, por ejemplo, ya sufre en silencio las consecuencias de una inmigración descontrolada desde países islámicos sin procesos reales de integración. Las democracias occidentales están perdiendo lentamente el control en nombre de su mal intencionado progresismo. Y mientras los líderes del mundo libre cierran los ojos para no incomodar a nadie, Israel actúa. No porque le guste, sino porque no tiene otra opción.
Israel no está buscando salvar al mundo. Está tratando de salvarse a sí mismo. Pero en el camino, quizás termine salvándonos a todos.
Si la constitución española, mal redactada, porque se quiso contentar a los que nunca tendrán contento, la han leído pocos, no digamos el Corán. Hace tiempo tenía a mano una traducción comentada realizada por un sudamericano pero ha desaparecido y solamente encuentro realizadas por árabes que ponen muchas «galletitas». Todos los no musulmanes somos herejes y añado analfabetos facultativos.
Me abstengo de opinar