Me resulta sorprendente ver que los mismos que acusan a Israel de «genocidio» nunca dirigen esa acusación contra Hamás, cuya carta fundacional llama a matar a todos los judíos, lo cual es un propósito claramente genocida conforme a lo establecido en el Artículo 6 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que dice que tiene que darse la «la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal». Conviene que recordemos que ya en octubre de 2023, poco después de la gran masacre perpetrada por la organización islamista y antisemita, cientos de juristas de 22 naciones acusaron a Hamás de crímenes de genocidio.
Pretenden que olvidemos que Hamás inició esta guerra el 7 de octubre de 2023 con la mayor masacre sufrida por el pueblo judío desde el Holocausto, una masacre en la que civiles desarmados, niños y bebés incluidos, fueron torturados, violados y asesinados, algunos de ellos quemados vivos en sus propias casas. Además, Hamás secuestro a cientos de personas, algunas de las cuales siguen retenidas por los terroristas.
Al contrario que todos sus vecinos islámicos, es falso afirmar, como hacen a diario, que Israel quiera exterminar a la población de Gaza. Israel ofrece corredores humanitarios para evacuar a la población civil de Gaza, corredores que Hamás sabotea sistemáticamente. Israel avisa y pide que se evacuen las zonas que va a atacar, algo que no ha hecho ningún otro ejército en toda la historia de la Humanidad.
Por si alguien aún insiste en sostener esa falsa acusación de genocidio israelí, hay que recordar que los palestinos de Gaza son árabes que se niegan a ser llamados palestinos.
Israel tiene casi 10 millones de habitantes, de los cuales 2 millones son árabes. Hay más musulmanes en Israel que judíos en todos los países de mayoría musulmana juntos, lo cual dice mucho sobre la tolerancia y la libertad religiosa que existe en el Estado de Israel. También es importante dejar claro que los árabes de Israel tienen libertades y derechos que ni siquiera tienen en países islámicos, ya que Israel es una democracia, en la que los árabes tienen sus propios representantes en el Parlamento nacional, mientras que la mayoría de los países islámicos son regímenes autoritarios. En estas condiciones, acusar a Israel de «genocidio» no sólo es faltar a la verdad, sino que además exhibe una clara ignorancia o mala fe que se aprovecha del desconocimiento de los occidentales.
Si Israel quisiese cometer un genocidio en Gaza, tiene una potencia militar enorme como para hacerlo, pero nunca lo ha querido. Toda la información que sale de la Franja de Gaza está controlada por Hamás y evidentemente es falsa. Lo que el pueblo de Israel ha querido desde la fundación de su Estado es vivir en paz con sus vecinos, pero nada más declarar su independencia, sus vecinos árabes atacaron a Israel, y volvieron a atacar al Estado judío en posteriores ocasiones, perdiendo todas las guerras que iniciaron. Israel ni siquiera puede permitirse el lujo de perder una guerra, porque eso supondría su desaparición.
Fue Hamás la que desencadenó esta guerra con la brutal masacre y ahora lo que busca Israel es algo legítimo para un país agredido, liberar a las personas secuestradas por Hamás, capturar a los autores de esos crímenes, acabar con Hamás e impedir que el terrorismo islamista pueda repetir una atrocidad como ésa.
Los muertos y heridos de la guerra en Gaza son la consecuencia de tener a una organización terrorista que usa a su población civil como escudos humanos, prohibiéndole evacuar las zonas atacadas, robándole la ayuda humanitaria que llega del exterior y disparando cohetes desde zonas residenciales, lo cual es un crimen de guerra, además de convertir esas zonas en objetivos militares legítimos según el Derecho Internacional Humanitario.
Hasta ahora, las falsas acusaciones de «genocidio» contra Israel han servido para favorecer a Hamás, pues a la organización terrorista no le importa el sufrimiento de los civiles de Gaza, por eso les prohíbe seguir las instrucciones de evacuación de las Fuerzas de Defensa de Israel. Hamás tiene sus túneles debajo de zonas residenciales de Gaza y esconde a las personas secuestradas en esas zonas, obligando al Ejército de Israel a ir casa por casa en su búsqueda, una forma de guerra urbana que siempre provoca muchas bajas entre los contendientes y entre la población civil. Hamás planificó esta guerra de tal modo que demuestra no tener ninguna preocupación por las vidas de los civiles de Gaza.
Tras estos datos, resulta indecente seguir acusando falsamente a un país democrático como Israel y seguir defendiendo a los terroristas más sanguinarios del planeta.
No estoy de acuerdo totalmente
Hay maldad por las dos partes