Las
últimas declaraciones del popular González Pons podrían
calificarse de vergonzosas si no fueran el fiel reflejo de la
realidad. Este Partido Popular ya no tiene ni siquiera el valor de
decir a los cuatro vientos, aunque no sea cierto, que es un partido
honrado con gente honrada. Han optado por limitarse a decir que son
“tan honrados como todos”.
Teniendo
en cuenta que esos todos a los que se refiere son el PSOE de los ERE,
la IU de Sánchez Gordillo y la CiU de los Pujol, decir actualmente
eso debe interpretarse como “somos tan corruptos como todos”.
Y
es que, al igual que lo que ocurre en los otros viejos partidos,
todos los días aparecen en los medios informaciones sobre la
generalizada corrupción pepera. Hoy por ejemplo, viene la
información de la condena a cuatro años a Carlos Fabra, ese popular
que durante muchos años ha ejercido de cacique todopoderoso; también
nos informan del caso Bárcenas y de sus ramificaciones.
Lo
cierto es, que con el panorama actual, parece lógico, que ninguno de
los grandes partidos se atreva a hacer declaraciones sobre lo
honrados que son, mas bien prefieren agachar la cabeza y esperar que
escampe.
Y
todo esto sucede ante los ojos de unos ciudadanos que empiezan a
estar hartos de todo esto. Aún retumban las declaraciones de
Santiago Abascal, quien en la carta que le envió a Rajoy para darse
de baja en el PP le recuerda que es imposible regenerar el partido
desde dentro, algo muy fuerte en boca de uno de los políticos más
íntegros de este país.
Teniendo
en cuenta que la ciudadanía empieza a creer que los sondeos que se
publican sobre la intención de voto están manipulados en función
de quien los encarga, es muy posible que en próximas elecciones el
final del bipartidismo se concrete a modo de debacle para PP y PSOE.