Adolfo
Suárez (1932-2014), ex presidente del Gobierno (1976-1981), acaba de
fallecer, descanse en paz. Sin duda, nos ha dejado el político de
mas talla del último siglo de la historia de nuestro país.
Estamos
hablando de un político que fue designado por el destino para
realizar un proyecto casi imposible y de una manera que jamás se
había hecho. En apenas veinte meses, y respetando la ley, fue capaz
de pasar de una dictadura a una democracia sin violencia. Su secreto
era sencillo, concordia y consenso, perdón y reconciliación.
Hizo
posible con su buen hacer, que las Cortes de Franco apoyaran su
proyecto y que se suicidaran, lo consiguió vendiéndoles que su
enorme gesto de generosidad pasaría a la historia, y así fue. Supo
marinear al ejército y crear la UCD, una amalgama de personas e
ideas casi imposibles de unir.
Todo
lo hizo de la mano del Rey, su principal apoyo, y consiguió que los
españoles hicieran realidad el mayor logro colectivo de
posiblemente, nuestra historia.
Consiguió
transmitir a los ciudadanos que debían optar por la convivencia
democrática y olvidarse de todos los odios acumulados desde la
Guerra Civil y el inicio de la Dictadura.
La
política fue muy ingrata con el entonces, ya que no se le reconoció
suficientemente en vida lucida la ingente obra que realizó, una
Transición limpia y envidia del mundo.
No
podemos olvidar, que fueron sus propios compañeros de esa “jaula
de grillos” llamada UCD quienes le llevaron a dimitir. Acabo de ver
el video donde explica los motivos que le llevaron a dimitir, jamás
vi en un político español con mas patriotismo, mas generosidad y
mas, mirar única y exclusivamente por el interés de todos los
españoles. Si comparamos esas palabras con lo que dicen los actuales
líderes políticos de los viejos partidos, nos damos enseguida
cuenta de la talla histórica del estadista que nos abandonó hoy.
Pese
a que durante los once últimos años la enfermedad lo ha tenido
alejado de la realidad, no puedo dejar de mencionar la casualidad de
que fallece justamente a los pocos día de que el centro político
español, tras décadas, corone a su sucesor mediante el acuerdo del
Centro Democrático Liberal (CDL) de integrarse en Ciudadanos y
reconocer a Albert Rivera como líder de todo lo que hay entre el PP
y UPyD, es decir, el centro, casualidades del destino.
