En la pasada legislatura y en la actual, VOX ha presentado iniciativas para que la crisis migratoria y la amenaza yihadista fuesen consideradas como una cuestión de seguridad nacional. Las iniciativas que Vox presentó, antes y ahora, siempre han sido rechazas por el resto de los partidos políticos del Congreso, incluido el PP, pues todos votaron en contra de la medida propuesta por los de Abascal tanto en el pleno del 18 de mayo de 2022 y como el del 23 de junio de 2022.

Pero, mirad por donde, el Gobierno reconoce ahora que la inmigración ilegal es una amenaza para la seguridad nacional y la considera dentro de las tres principales amenazas que padecemos. O lo que es lo mismo, en vez de votar la iniciativa en sí misma, se vota en función de quien la presenta, así nos va.

El Gobierno reconoce ahora, según el mapa elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional que del conjunto de 16 riesgos y amenazas recogidos en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021, los flujos migratorios irregulares están en la zona de “intensidad muy alta”, es decir, que lo que el Grupo Parlamentario VOX llevaba advirtiendo desde su entrada en el Congreso, que la invasión migratoria que sufre España es una grave amenaza para la seguridad nacional, tenía razón y ahora el propio Gobierno se la da.

Cuando el diputado, Javier Ortega Smith, advertía sobre el peligro de la invasión migratoria masiva y descontrolada, todos los partidos y sus medios, es decir, todos, acusaban a Vox de racismo y xenofobia, con el único objetivo de interponer el letal y fracasado multiculturalismo mediante, políticas de fronteras abiertas o las “abiertamente de suicidio demográfico” contrarias a la natalidad y a la familia.

El resultado de las actuales políticas migratorias es terrible, por ejemplo, en Canarias, la inmigración ilegal ha aumentado en un 140%, lo que ha llevado a un aumento de delincuencia estremecedor.

Lo cierto, es que España ha descendido en el ranking de seguridad a la posición 39 de 44 países europeos, acercándonos a ser uno de los países más inseguros del mundo occidental. Pero pese a ello, ni se dota de más medios, materiales y humanos, a nuestras CFSE, ni se recurre al apoyo de las FFAA, ni se lucha decididamente contra las mafias del tráfico de personas para terminar con el efecto llamada, ni se procede a resolver los expedientes de expulsión con agilidad.

Es una pena y una gran canallada, que quienes deben velar por nuestra seguridad y por el futuro de nuestra civilización, en Bruselas y en Madrid, los unos, anteponen su ideología izquierdista y los otros, se pliegan a ella, cuando es evidente que, a este paso, la viabilidad de la Europa que conocemos, la de raíces cristianas y defensora de valores democráticos en un espacio de libertad está más en riesgo que nunca.

Afortunadamente, en toda Europa están surgiendo partidos que al margen del socialismo y de la derecha entreguista, proponen políticas contundentes para que Europa pueda tener continuidad.

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