Mientras que el gobierno español es incapaz de realizar las reformas estructurales necesarias para que empecemos a salir de la dificilísima situación económica que padecemos, el gobierno italiano aprueba un duro y valiente ajuste económico. En la toma de estas medidas ha debido influir necesariamente la presión ejercida por el Banco Central Europeo (BCE), pero por su calado y sus consecuencias podemos calificar la decisión como valiente, independientemente de que, se pueda o no, estar de acuerdo con cada una de dichas medidas.
La reforma de la organización territorial italiana supone una auténtica revolución, pero si se analiza y se va al fondo, es lógica y muy racional. La reducción de entidades locales ha sido una constante en muchos países europeos desde hace años, a modo de ejemplo diré que el Reino Unido ha reducido sus municipios a la tercera parte, Alemania en idéntica proporción y Bélgica los ha dejado en la cuarta parte.
España posee un modelo municipal, antiquísimo y nunca modificado, que necesita un cambio urgente para que se pueda seguir garantizando la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos.
De los pocos más de 8000 municipios que existen en España, casi 5000 tienen menos de mil habitantes. Si queremos que todos los municipios presten los servicios esenciales con una calidad semejante, la disparatada organización municipal actual no lo garantiza ni por asomo. Con una reforma racional se ahorraría mucho dinero. Se podría reducir el número de alcaldes y concejales a la tercera parte, y ya no harían falta tantos funcionarios ni empleados públicos.
La pregunta, es, ¿Y en España porque no se hace algo parecido? Pues sencillamente porque a PP y PSOE se les revelarían sus huestes de politiquillos locales profesionales cuya mayoría ni siquiera han hecho “una o con un canuto” fuera de la política en toda su vida, y que decir de la legión de enchufados que tienen en los ayuntamientos.
Al final terminamos en lo de siempre, unos solo pensamos en que es lo mejor para nuestra Nación, para los otros, lo importante son la saca y el pesebre. Esa es la triste realidad de la política española.
Y de las Diputaciones Provinciales hablaremos más adelante en otro artículo. De esos cementerios de elefantes de políticos quemados, acabados y enchufados hay muchísimo que hablar.