Los farmacéuticos de Castilla La Mancha llevan desde el mes de mayo sin cobrar por los medicamentos que expenden con receta, y a la presidenta, De Cospedal, lo único que se le ocurre es arremeter contra ellos por el cierre del pasado jueves anunciando duras sanciones.
De Cospedal se equivoca, el dinero lo debe la institución que ella preside desde las últimas elecciones, ella actualmente es la máxima responsable de pagar esa deuda aunque todos sabemos que el problema lo ha heredado de la nefasta gestión de los socialistas Bono y Barreda.
España posee con diferencia el mejor sistema farmacéutico del mundo, lo que ocurre es que si el bipartidismo sigue gestionando como lo hace, probablemente acabará con él.
El gobierno socialista se ha encargado de hacer creer a los ciudadanos que tener una farmacia es un gran negocio, que o bien se heredan o bien solo las pueden comprar licenciados con gran poder económico debido al alto precio de las oficinas de farmacia en venta. Y yo digo en voz alta que la mayoría de las veces eso no es cierto, ya que muchos farmacéuticos, por falta de recursos, se ven abocados, o a endeudarse fuertemente de por vida, o bien, a abrir una farmacia en un pequeño núcleo de población donde a duras penas obtienen beneficios para subsistir y casi siempre cambiando bruscamente su modo de vida y el de su familia, acompañados, sin duda, de una gran dosis de vocación.
De Cospedal pretende que los farmacéuticos pidan créditos avalados por su patrimonio personal para financiar los incumplimientos institucionales sin haber un compromiso de fecha de pago por parte de la Comunidad Autónoma, algo que difícilmente van a aceptar.
Ahora nos dicen los populares que el sistema sanitario está en quiebra, conviene recordar que fue José María Aznar el que transfirió la Sanidad a las CCAA, y también conviene recordar que PP y PSOE siempre han votado negativamente en el Congreso las propuestas encaminadas a devolver competencias al Estado Central. Y esta actitud de PP y PSOE la entendemos, si votan devolver competencias acaban con cualquier posibilidad de pactar con los nacionalistas, y como para ellos lo importante no es el interés general, sino conseguir el poder o mantenerse en él, pues optan por su interés en detrimento del de España, optan por perjudicarnos a todos.
Ahora, amenazan los farmacéuticos castellano-manchegos con cobrarles a los ciudadanos íntegramente los medicamentos y que luego ellos se lo reclamen a su Comunidad Autónoma. Esto puede convertirse en un caos ya que habrá personas, como el colectivo de pensionistas, que difícilmente puedan hacerlo por sus escasos ingresos, aunque al asistirles la razón, si toman una medida de este calado deberemos entenderlo.
Que nadie dude que tras Castilla La Mancha quebrará la Comunidad de Murcia, Andalucía y otras.
Resulta evidente que la competencia de Sanidad debe volver cuanto antes al Estado, simplemente por la incapacidad manifiesta de gestión por parte de las CCAA, independientemente de su signo político.