Cada 27 de junio, se rinde
homenaje en el Congreso de los Diputados a las Víctimas del Terrorismo. Dadas
las actuales circunstancias, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el
colectivo mayoritario de víctimas, no estará este sábado en la Cámara en señal
de protesta.
Desde el Gobierno
social-comunista que sufrimos, se está blanqueando descaradamente a los
herederos de la banda terrorista, habiendo convertido a EH Bildu en un actor
político más, con el que dialoga y pacta, con el que sintoniza perfectamente,
reinando entre ellos un “buen rollo” insultante. Las cesiones de Sánchez a
quienes se niegan a condenar los crímenes de ETA son evidentes, Sánchez ya ha
trasladado a 41 asesinos etarras a cárceles cercanas al País Vasco.
Por otra parte, Sánchez, y su
ministro del Interior, continúan permitiendo las fiestas de bienvenida y
homenaje a los presos terroristas que vuelven a sus municipios, para escarnio
de los asesinados, los heridos y sus familiares.
Meritxel Batet, presidenta
del Congreso, hasta ha permitido que una representante de EH Bildu se queje por
las condiciones carcelarias de los asesinos en su turno de palabra de un Pleno,
algo inaceptable.
Nuestras víctimas, nuestros
héroes, hacen bien en plantarse ante quienes pretenden regularizar el trato con
los radicales y permiten que el relato histórico de ellos, su narrativa, se
pueda difundir desde la sede de la soberanía nacional.
Pablo Iglesias, en todo lo
relacionado con el terrorismo, actúa más como cómplice de EH Bildu y del PNV
que, como vicepresidente del Gobierno de España, parece su embajador en Madrid.
