Yo particularmente he quedado perplejo ante la propuesta formulada por José Bono en relación a su recomendación de que se forme un gobierno de “salvación” entre PP y PSOE tras las próximas elecciones generales.
Cuando la totalidad de las encuestas electorales dan por ganador al Partido Popular y auguran un importante descalabro socialista en la próxima cita electoral, al presidente del Congreso le sale de forma intencionada su vena patriótica, mientras su partido ha gobernado durante cerca de ocho años despreciando por norma las propuestas de la oposición y ha intentado por todos los medios situarlos fuera de la democracia, llamándola incluso antipratiota, nunca dijo nada y ahora, cuando ve la que se avecina hace esta especie de reflexión en voz alta.
Bono es un personaje singular, es del PSOE pero le cae bien a cierta gente del PP, ya que siempre ha utilizado inteligentemente su condición de católico, pero que nadie se equivoque, jamás fue ni será de centro, es simplemente, un equilibrista de la política, un cara dura, un político profesional que ha utilizado la política para que sus negocios familiares les vayan viento en popa y su patrimonio crezca y crezca. Dicen las malas lenguas que sigue en política gracias a su camarada Conde Pumpido, quien desde la Fiscalía General del Estado se ha encargado de blindarle ante cualquier intento de investigarle.
Pero, donde estaba Bono cuando se aprobó el Estatuto de Cataluña, donde estaba cuando su partido reabría desde el gobierno las heridas, ya cicatrizadas, de la Guerra Civil, donde estaba cuando su partido iba desmontando todo lo conseguido en la Transición, donde esta cuando cada día se impide a españoles ser educados en nuestra lengua común en partes del territorio español. Seguiría detallando al haber muchísimos ejemplos que demuestran que él siempre ha apoyado políticas liberticidas, de confrontación y no de consenso.
Ahora el listo de Bono cuando tiene la casi certeza de que los suyos van a perder, pues nada, tiene la feliz idea de que el contrario les conceda tablas “por patriotismo”, desde luego ha estado inconmensurable.
Aunque reconozco que del indefinido Rajoy se puede esperar cualquier cosa, supongo que sus complejos no le harán aceptar semejante propuesta.
El que gane las elecciones lo que tiene que hacer es llegar al máximo de acuerdos con la oposición a la vez que tomar las medidas necesarias para sacarnos del agujero en donde nos han metido Zapatero, Rubalcaba y Bono, entre otros, y ser capaz de traer a España esa regeneración democrática que tanto necesitamos. Y le pido por favor que no pacte con los partidos nacionalistas ni se deje chantajear por ellos, pues todos conocemos que todo lo que quieren es lo peor para nuestra Nación.