Son las nueve de la mañana
de este miércoles 9 de noviembre, y todo parece indicar, que Donald Trump ha
ganado las elecciones a la presidencia de los EEUU de América.
Pero curiosamente, la
prensa escrita sigue con su campaña anti Trump diciendo cosas como “Trump
abucheado a la entrada de su colegio electoral” o “la minoría hispana vota en
masa a Hillary Clinton”. Esta victoria de Trump tiene un gran mérito, pues ha
luchado contra todos y contra todo.
Hillary era una pésima
candidata que representaba a la política corrupta y al poder financiero,
empresarial y mediático, esos que no quieren que nada cambie para seguir
acumulando beneficios. De ahí esa brutal campaña mediática internacional para
desacreditar a su contrincante, Trump. El apoyo desmesurado de Obama en la
campaña, creo que la ha perjudicado, pues para muchos americanos su gestión ha sido
horrenda.
Barak Obama ha incumplido
prácticamente todas sus promesas electorales, se ha rendido ante el comunismo
castrista, se ha arrodillado ante la teocracia islámica iraní, ha apoyado la
infamia del llamado “Acuerdo de Paz” tumbado por el pueblo colombiano y ha
respaldado los acuerdos de libre comercio, esos por los que las multinacionales
podían deslocalizar sus fábricas, dejar a cientos de miles de trabajadores
americanos sin empleo y luego vender sus productos en su país. Contra todo esto
está Trump y los americanos parece que no se han dejado abducir por los medios.
Pero es que además, se dan
datos de que muchos inmigrantes con papeles han votado a Trump para defenderse
de los ilegales que puedan llegar.
Trump no es santo de mi
devoción, pero entiendo que si el pueblo americano ha optado por él, pese a
tener que mentir en los sondeos para no ser estigmatizados por el acoso
ambiental propiciado por los medios, sus razones tendrá. Evidentemente, en
nuestro país siempre hubiese ganado quien quisiese la “caja tonta”.
Ahora solo nos queda
esperar y desear a Trump que sepa gobernar por el bien de su país, sus
compatriotas, y en política internacional, sepa combatir a los enemigos de
Occidente.
