El último informe que ha
remitido el Tribunal de Cuentas al Congreso de los Diputados desmonta el
discurso anticapitalista de Izquierda Unida y la coloca en una situación muy
comprometida en el ámbito de las ideas.
IU encabeza la lista de
formaciones políticas que están, desde al menos cuatro años, en situación de
quiebra técnica, su desajuste asciende a más de trece millones de euros.
Si IU fuese una empresa
privada, ya habría desaparecido, en cambio, al ser un partido político puede
sobrevivir por el trato preferencial que le otorgan las entidades bancarias,
por los continuos favores que reciben de quienes tanto critican y a los que sin
duda les devuelven los favores recibidos con actuaciones políticas espurias e
inconfesables. No podemos olvidar, que mientras IU mantenía su discurso oficial
tenía consejeros super bien pagados sentados en los Consejos de Administración
de las Cajas de Ahorros y colaboraron en su hundimiento sin rechistar.
Por mucho que Cayo Lara aúpe
al joven Alberto Garzón para hacerle sombra al de la coleta, IU es lo que es, y
si Podemos se les acerca mucho se corromperá.
Que se puede esperar de un
partido que ayer se reunió con el jefe de los piratas gibraltareños, Fabian
Picardo, jefe de un paraíso fiscal, llevando toda la vida pidiendo erradicar
los paraísos fiscales. Lo mismo es que les pone más, traicionar los intereses
nacionales y perjudicar a España, que combatir los paraísos fiscales.
