Vivimos en un mundo donde el materialismo y el egoísmo hacen estragos morales en nuestra sociedad, muy pocos están dispuestos a arriesgar su nivel de vida, cualquier ventaja material, por el honor, por cumplir la palabra dada, por ser fiel a sus principios y por hacer lo correcto, aunque no obtengan ningún beneficio con ello, o incluso salgan materialmente perjudicados. Es por ello, que hoy lo normal es que los políticos traicionen sus compromisos y sus principios para alcanzar el poder y para conservarlo, por todas las ventajas materiales que ello conlleva.

Por todo ello, el anuncio de Santiago Abascal de que su partido pasa a la oposición en las cinco regiones en las que gobernaba con el PP renunciando por tanto, a las vicepresidencias en Castilla y León, Aragón, Comunidad Valenciana y Murcia, además de retirar el apoyo parlamentario en Extremadura y Baleares, ha sacudido las costuras de la política española, ya que por fin, un partido pone, por primera vez, por delante sus principios a los sillones.

Esta decisión también ha servido para que cualquier político oportunista que permanecía camuflado aparezca, abandone el partido e intente mantenerse el cargo, lo que ha sucedido en Extremadura. Tomémoslo también como una operación limpieza.

El detonante de todo ha sido, la decisión del PP de hacerse cómplice del PSOE en lo relativo a aceptar la inmigración masiva. Ahora son unos cuantos supuestos menas, pero antes fueron muchos más y a diario están entrando cientos en territorio nacional sin que Sánchez mueva un dedo y sin que su “socio” Feijóo le achuche para que lo mueva.

No hay que ser muy inteligente para saber lo que nos espera si esto sigue así, solo hay que viajar un poco y pasarse por barrios de ciudades europeas donde ni siquiera se atreve a entrar la policía y rige la sharía o ley islámica ¿Eso es lo que quiere la mayoría de los españoles? Me niego a creerlo.

El PP lleva décadas tirando sus principios por la borda y traicionando sus compromisos electorales, en la creencia de que el fin justifica los medios, que conquistar el poder y mantenerlo justifica renunciar a su integridad y engañar a sus votantes. Si Feijóo estafa a sus electores e insiste en aplicar políticas socialistas y globalistas, evidentemente, para eso no puede contar con Vox, al ser este un partido que no le tiene ningún apego a los sillones, sino a sus principios. Si el PP se siente más cómodo con los socialistas, ahora podrán gobernar juntos en esas seis regiones, sin usar a Vox como una muleta.

Santiago Abascal ha reiterado que la inmigración ilegal es “un problema para la seguridad en las calles”. “Es un problema para los servicios sociales, la atención sanitaria, los presupuestos regionales… Quizá algunos no lo viven porque son vecinos de zonas acomodadas, pero hay muchos españoles que hoy nos están escuchando y que saben que no estamos hablando de un grupito de chavales”. “No se trata de 300 o 400 ilegales a los que ustedes llaman niños y que son jóvenes ya mucho más fornidos que nosotros. Se trata de una avalancha continua y en cuanto esos se reparten, entran otros. Se trata del efecto llamada que nosotros queremos detener”. “No se puede lanzar un mensaje al mundo de que aquí caben todos los inmigrantes ilegales, todos los menores no acompañados del mundo y de África (…). Esa es una solidaridad absolutamente falsaria, un suicidio para nuestra sociedad y nosotros no vamos a ser cómplices del reparto de la inseguridad por las calles y las ciudades de España”, ha concluido.

Tengo que deciros, que soy militante de Vox desde 2018 y que en la actualidad tengo el honor de ser concejal en un municipio cercano a Sevilla capital, siempre he tenido un “enorme orgullo de pertenencia” a este proyecto. Aplaudo la decisión tomada ayer por mi partido, pues eso de saber que compañeros que ostentan grandes responsabilidades políticas prefieren renunciar a sus cargos políticos antes que renunciar a sus principios y a los compromisos adquiridos con sus votantes, es algo que los españoles casi habíamos olvidado. De entrada, incluso hasta podría parecer a los ciudadanos, absurdo, porque todos los demás hacen lo contrario, pero en cuanto lo mediten un poco se darán cuenta del alcance y la grandeza de lo decidido por Vox.

Hablamos de una decisión que honra a los dirigentes de ese partido y con la que Vox demuestra que hay otra forma de hacer política en España, una forma muy diferente de esa política mezquina y de engaños a la que otros nos habían acostumbrado. Una forma de hacer política en la que el honor y el respeto a la palabra dada son sagrados.

Un comentario en «La grandeza de la decisión de Vox»
  1. Hace tiempo que la sociedad Española está sufriendo situación,la política no está a la altura de la circunstancia,el Sr. Sánchez no lleva a una ruina total,no solo económica,los valores se están perdiendo y lo peor que está situación va para largo, enhorabuena Sr. Abascal

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