Tengo que reconocer, que esta mañana temprano me he apresurado en escuchar lo que decían la COPE y EsRadio, esas dos emisoras a sueldo de Feijóo, lo que he escuchado me ha resultado vomitivo. Es muy lamentable observar cómo medios de comunicación que en su día tuvieron credibilidad y dignidad, la han perdido en muy poco tiempo convirtiéndose en difusores de desinformación interesada al servicio de quien les riega con publicidad institucional.
Aún recuerdo, cuando en un pasado no muy lejano, gracias a la generosidad de Vox y a pesar de los intentos de Feijóo para sabotear los acuerdos, en las regiones donde los españoles quisieron que el Partido Popular y Vox sumaran mayoría, ambos partidos fueron capaces de alcanzar acuerdos beneficiosos para los vecinos de esas regiones.
Mientras PP y Vox intentaban llevar a cabo políticas coherentes y buenas para los españoles de Murcia, Castilla y León, Aragón, Extremadura, Baleares y la Comunidad Valenciana, el señor Feijóo se dedicaba a nivel nacional a pactar todo con el PSOE, acatar sus políticas y estafar a sus votantes. Pese a ello, Vox consiguió que la estrategia nefasta de Feijóo no llegara a las regiones donde gobernaban en coalición junto al Partido Popular.
La ruptura en los gobiernos de las CCAA no se debe a las desavenencias con el PP a nivel nacional, que son innumerables: reparto del CGPJ, Pacto Verde Europeo, la regularización de 500.000 inmigrantes, reparto del Tribunal de Cuentas, del Consejo de RTVE, de los miembros de la Junta Electoral Central o del CGPJ. A pesar de todas esas traiciones, Vox fue coherente y no respondió desde las CCAA donde cogobernaban a las provocaciones de Feijóo ni a sus pactos indecentes con Pedro Sánchez.
Vox a pecado de generoso en esas regiones pasando por alto cuestiones que afectaban a su ideario para dar estabilidad a los gobiernos, pero este último reparto de menas ha sido la gota que ha desbordado el vaso, al gestionarse en contra de los intereses de los españoles de una manera tan descarada que lo que estaba haciendo Feijoo era directamente atacar estos gobiernos para hacerlos caer.
Esto no se ha dicho en los medios, pero Feijóo obligó a sus barones regionales a reventar los acuerdos con Vox, pactando con Pedro Sánchez la llegada a todas las CCAA de menas, con las nefastas consecuencias que ello va a tener en forma de efecto llamada, inseguridad y aumento del gasto en atender a unas personas que deberían estar en sus países de origen junto a sus familias.
Todo el mundo sabe que la inmigración y la seguridad de los españoles son temas que Vox se toma muy en serio, y el Partido Popular, tanto a nivel nacional como en todas las autonomías, sabía que esto era un motivo de ruptura. Vox siempre ha demostrado que pone sus principios por encima de cualquier puesto o cargo, tal y como acaba de demostrar para sorpresa de tertulianos, expertos y periodistas vendidos que no están acostumbrados a que un partido político cumpla con la palabra dada a sus electores.
Es indudable que Vox deja los gobiernos de las CCAA porque el PP ha hecho dejación de funciones en su ámbito de poder y de manera unilateral han pactado con Sánchez para favorecer la inmigración ilegal y el efecto llamada.
Un gobierno de coalición debe basarse en la colaboración y en la sinceridad. Si el PP toma una decisión tan importante como esta, de forma unilateral, siendo conocedor de que los de Abascal están en política por convicciones y no por sillones, o se han equivocado o lo han hecho premeditadamente para romper los pactos.
Era evidente que Vox nunca iba a ser cómplice de unas políticas que atentan contra la seguridad, la libertad y la prosperidad de los españoles. Y eso es lo que ayer aceptaron los barones regionales del Partido Popular. Pusieron los intereses de Feijóo por delante de la seguridad de los vecinos de sus CCAA.
Es indecente que el Partido Popular intente hacernos creer que con este reparto pretende paliar la situación de Canarias, cuando lo que va a provocar es un efecto llamada brutal que hará que en los próximos meses lleguen por miles colapsando aún más una desbordada Canarias y convirtiéndola en lo que ya es, una nueva Lampedusa.
La solución a la inmigración ilegal y a lo que pasa en Canarias no consiste en repartir a los inmigrantes ilegales por toda la península, sino por devolverlos de forma inmediata a sus países de origen. Y si son menores de edad, establecer las condiciones jurídicas y políticas necesarias para poder devolverlos a sus países de origen junto a sus familias y que puedan ser educados por sus padres.
El Partido Popular sabía que el principio de una inmigración legal y ordenada era la base de todos los acuerdos con Vox, hay condiciones que, aunque no estén escritas, son líneas rojas conocidas por los firmantes. Nadie duda a estas alturas, que en los gobiernos donde está Vox hace todo lo posible para evitar la inmigración ilegal, la inseguridad y la delincuencia.
Y si hablamos de gobiernos municipales de coalición, PP-Vox, exactamente igual, ya que no tienen ningún apego a los sillones y siempre están abiertos a romper todos aquellos gobiernos municipales en los que los socios cooperen activamente en el fomento de la inmigración ilegal e importen inseguridad a sus barrios.
Cuando Vox permitió que el PP gobernara en Andalucía se llegó a unos acuerdos, entre ellos los menas, y el PP no cumplió ninguno. Feojodo un lobo con piel de oveja.