El
PSOE está haciendo una campaña bastante pobre, basada en sloganes
trasnochados y frases vacías, que si bien es posible que le gusten a
sus incondicionales, con ellas no gana ni un solo voto.
Por
ello, ha decidido introducir un nuevo tema en la campaña, aunque
este, poco o nada tiene que ver con Europa. El número dos
socialista, Ramón Jáuregui, ha planteado la reforma de la
Constitución como solución al desafío independentista catalán y a
la crisis territorial del Estado. Le pide a Rajoy que disuelva las
Cortes a finales de 2015, convoque elecciones y que la próxima
legislatura se apruebe una nueva Constitución federal. Es imposible
decir mas barbaridades en menos tiempo.
El
modelo que defiende el PSOE le daría a Cataluña competencias
exclusivas en seguridad, Justicia, administración local, política
lingüística, derechos históricos y una financiación propia,
además de incluir un referendum para contentar a los
independentistas. Definitivamente, si esta es la posición del PSOE,
se han vuelto locos.
Al
menos dicen algo claro, algo que yo debo defendiendo desde hace mucho
tiempo, la actual Constitución no puede convertirse en federal, pues
en ella se dice con claridad que la soberanía reside en la totalidad
del pueblo español. Es evidente, que para federarse es necesario que
los territorios que así lo decidan gocen de soberanía propia. La
propuesta socialista acabaría con la Constitución salida de la
Transición y con la nación española.
Se
les daría la competencia exclusiva de seguridad y Justicia, por lo
que la casta política independentista super corrupta se blindaría,
al darles la competencia exclusiva de política lingüística, el
español sería erradicado de esa tierra, al darles derechos
históricos y financiación propia, pasarían a formar parte del
selecto club al que pertenecen Navarra y el País Vasco.
De
un plumazo, el PSOE, acaba con la Nación, con la Constitución, con
la igualdad, con la libertad y con la solidaridad. Increíble pero
cierto.
Espero
y confío, en que el PP y los partidos constitucionalistas emergentes
impidan semejante locura, una locura que sería percibida como “ya
falta menos para independizarnos” por unos y como auténtica
traición por otros.
Los
problemas de nuestra democracia se solucionan con mas democracia, y
los problemas independentistas con mas España.
