Ayer
presenciamos un debate entre los cabezas de lista del PP, Miguel
Arias Cañete, y del PSOE, Elena Valenciano. Un debate pactado hasta
en sus mas mínimos detalles, destinado a agradar a sus
incondicionales y a provocar la abstención de los demás, ya que
actualmente, el que se abstiene es como si le diera su voto a los
mismos a los que quiere castigar con esa acción.
Fue
un debate patético en donde se pactó no hablar de la corrupción y
muy poco de Europa, algo sin duda debido a que frente al gran
conocimiento del candidato popular estaba la ignorancia supina de la
candidata socialista en asuntos europeos.
Uno
nos decía que el país se está recuperando, y la otra que hay que
recuperar los derechos que estamos perdiendo. Todo ello aderezado con
la táctica del “y tu mas”.
Es
evidente, que tanto el PP como el PSOE, disponen de un importante
suelo electoral, de millones de votos incondicionales, y que por
ello, al sentirse seguros en esa posición hacen muy poco esfuerzo
por aportar ideas. Se limitan a lanzar consignas panfletarias a sus
adeptos.
El
bipartidismo nos lanza el mensaje de que el voto útil es el suyo,
que votar a los partidos pequeños es tirar el voto, y cosas
parecidas. Es evidente que el voto al bipartidismo es muy útil para
ellos, ya que les sirve para mantener el chiringuito que tienen
montado a nuestra costa.
Los
ciudadanos tienen que convencerse que solo disponen de una munición
para cambiar esto, la munición de los votos, la munición ideal para
culminar la venganza democrática de unos ciudadanos hartos de que
les tomen el pelo.
