Esta es la historia funesta
de una asociación pirata,
agrupación de cenutrios,
de botarates sin alma
reunidos en comandita
conchabados contra España.
Más de un siglo conspirando
siempre dando la tabarra
con el “progreso” dichoso,
con la continua matraca
de que ayudan a los pobres,
a gente necesitada,
que luchan contra los ricos,
como Bardem y su casta
de artistas subvencionados
y de progres cineastas,
de esos que viven del cuento,
la famélica compaña
ya sea del Gran Wyoming
o del Pequeño Nebraska.
Tanto quieren a los pobres
los de la secta encarnada,
tanto los echan de menos
que los fabrican sin tasa,
como ocurre en Venezuela,
como hicieron en La Habana.
Cayeron sobre el país
como una bíblica plaga,
como nube de langosta
que los sembrados arrasa.
Al PSOE le ha ido muy bien
en esta historia tan larga:
partiendo de la miseria
muchos han hecho una pasta.
Como el mismo José Bono,
con su fortuna amasada
usando el despacho público
de forma hábil y sabia;
y con ejemplos distintos,
como Pérez Rubalcaba
que era astuto y artero,
y de conducta taimada…
(Si te dabas media vuelta
el puñal te lo clavaba).
Pastaron del presupuesto
como en el prado las vacas,
chupando de los recursos
que el contribuyente paga.
Y encima reclaman los chulos
que hay que darles las gracias,
que, si no fuera por ellos,
España sería África:
una nación lamentable,
una casposa antigualla
de militares y obispos,
de caciques y de carcas.
El líder de esta facción
Pablo Iglesias se llamaba.
(Nos referimos al viejo,
no al que hizo morada
cerca de Galapagar
en una mansión privada).
Hay un detalle curioso,
algo que a muchos extraña:
el nombre no era adecuado,
la Iglesia no le molaba,
era un sujeto muy laico,
nunca por misa pasaba.
Y, si estuviera en su mano,
los conventos incendiara,
ya que es cosa muy evidente
“pa” su mente aborregada
que el progreso se consigue
dando la cruz a las llamas,
quemando obras de arte,
derribando las campanas,
arramblando con copones,
lienzos, casullas y albas.
Lo que más les gusta a ellos:
carne de cura a la brasa.
Nunca Iglesias fue a la escuela,
no sabía ni una papa,
su ignorancia enciclopédica
era abismal, oceánica.
En su zoquete mollera,
el marxismo hizo su entrada:
“Materialismo dialéctico”,
“crisis”, “conciencias falsas”;
se hace la picha un lío
con palabrejas extrañas.
Pero él, erre que erre,
no cesó en sus bravatas,
se entregó a calzón quitado
a sus ideas nefastas.
Dedicóse a predicar
lucha de clases amarga:
ya no cabe la reforma
ni la propuesta sensata:
hemos de cambiarlo todo
para que no cambie nada.
“Quítate tú del gobierno,
que me ponga yo mañana”
¡Eso es revolución!
Lo que el pueblo nos demanda,
lo que desean los pobres
y lo que anhelan los parias.
Además, por otra parte,
la burguesía malvada
ha de ser desposeída
vencida y desmantelada.
Y ¿quién es la burguesía?
Aquellos que les rechazan
su maniquea postura
y esa envidia, tan malsana.
A pesar de su burricie,
pese a que consideraba
que la España de su tiempo
era una vana fachada
de democracia y derecho
(mas dictadura cerrada),
Iglesias llegó al Congreso,
se sentó en su bancada
donde dejó muy clarito
que la Ley no le obligaba,
que cumpliría las normas
cuando le beneficiaran;
pero que, en caso contrario,
que entonces de ellas pasaba.
(Por el arco de sus partes,
por ahí se las pasaba).
Al gran Don Antonio Maura
le amenazó en “toa” su cara
que, aun ganando elecciones
con mayoría muy amplia
y antes de permitir
que el gobierno encabezara,
al atentado llegaría,
y de muerte lo amenaza.
La violencia está muy bien
y es revolucionaria
si la hacen los de siempre
los que esgrimen puño al alza;
si la cometen los otros,
de eso se escandalizaba.
Este era su proceder,
“ley del embudo” se llama:
para ti el lado estrecho,
para mí la parte ancha.
Justificar sus desmanes,
organizar huelgas bravas,
sembrar España de odio
fue su tarea más grata.
Largo Caballero fue
su sucesor y jerarca.
Tampoco se ajusta el nombre,
es más broma chabacana.
No fue ningún “caballero”,
su mente fue poco “larga”;
fue más bien “corto escudero”,
otro ceporro con traumas,
tipo siniestro y oscuro;
avergüenzan sus palabras.
Cuando Primo de Rivera
fue ocasión pintiparada
para hacerse el moderado
y dejar las barricadas.
Se vistieron de burgueses,
posaderas asentadas
en poltronas y despachos;
se pusieron la corbata.
Cooperar con dictadura
es una opción muy sensata
si con ello te deshaces
de cenetistas y ácratas.
Eso es muestra de realismo
y de convicciones falta;
tales son nuestros principios,
pero mi menda los cambia
cuando sea menester;
somos flexibles cual caña
que se mece por el viento,
cual veleta anaranjada.
No se inventó nada nuevo,
el mismo Marx se lo avala;
no Don Carlos, sino el otro,
Don Groucho se lo enseñaba.
Estamos en años treinta:
hoy los tiempos adelantan
que es una barbaridad,
de inmovilismo ya basta.
Se presenta ante los suyos
con la chaqueta mudada.
No se trata de mentiras,
mas de opinión transformada.
Pues incluso Perro Chanche
no es esclavo de palabra,
donde dijo digo es Diego,
cuando negó afirmaba;
“gato blanco o gato negro”
se dedican a la caza,
y el color es lo de menos,
no hay que fijarse en si ladra.
Se justifican los medios
si convienen a la causa.
En definitiva, señores,
no hay que templar tantas gaitas.
Así, la cosa cambió
en época republicana:
Largo se bolchevizó,
único Lenin de España
para ocupar el poder
a lo bestia, por las bravas.
Si perdía las elecciones
se recurría a las armas,
como en el treinta y cuatro:
eso fue más que algarada,
golpe de Estado auténtico,
guerra civil declarada
con sus amigos de Esquerra,
con quienes siempre se encaman:
todo sigue como siempre
en la crisis catalana.
De eso la gente de ahora
anda muy desmemoriada
entre amnistías y amnesias
y memoria diseñada
de manera artificial
por esa insufrible mafia
que utiliza siempre el BOE
“pa” intoxicar a las almas
“pa” inducir en los incautos
pseudo-recuerdos de trampa,
espejismos, mitos progres,
fraudes y barrabasadas.
Lo que vale es el poder,
da igual cómo este se gana;
los votos solo se cuentan
si votan los camaradas,
se controlan los sufragios
de manera siberiana;
se anulan los resultados
si estos les salen rana.
Democracia es mandar ellos
por las buenas o a las malas;
como dijo el padre Stalin:
“Si no es rojo, es que es facha”.
El fascismo es el peligro,
es lo peor que nos pasa,
porque hay tantos fascistas…
los vemos a punta pala;
así llamamos a todos
si por el aro no pasan.
Si no nos da la razón
fascista es Churchill y el Papa,
fascista es Truman y Franco,
más la Legión y su cabra.
Por fin tuvieron con creces
guerra que tanto anhelaban,
la que pedían a gritos
sus documentos y cartas.
Léase El Socialista,
su prensa de aquella etapa:
Ya no había que votar,
práctica ya superada
por las fuerzas de progreso,
las que imparables avanzan
directas hacia el abismo:
adelante, camaradas.
La democracia burguesa
es un rollo papanatas,
un camelo para ingenuos,
un señuelo, una estafa.
Si se han de dar pucherazos
se dan y no pasa nada:
en el mismo treinta y seis,
por ahí fue la jugada.
Votar es cosa ilusoria,
formalidad trasnochada,
apariencias engañosas
que te la meten doblada.
Muchas veces, sin embargo,
el tocomocho no basta:
recurren a la pistola
y a sus milicias armadas.
Todo en nombre del pueblo,
representando a las masas,
a la chusma resentida
que solo quiere venganza.
Fueron por Calvo Sotelo,
diputado, pero facha,
y le dieron pasaporte
una triste madrugada.
Con Gil Robles lo intentaron,
pero no estaba en su casa;
puede que se lo temiera,
que se oliera la tostada;
pues se veía venir
la revolución en marcha.
No hemos oído jamás
ni condena avergonzada,
ni pésame, ni autocrítica,
sino solo propaganda.
Socialistas presumiendo
de sus pérfidas hazañas:
que su historia es impoluta;
nunca han metido la pata.
“Calvo Sotelo murió
en circunstancias extrañas,
tal vez se lo merecía,
pues la derecha es muy mala.
¡Los terroristas son ellos!
¡Querer morir en su cama!
¡Hay que ver qué caradura!
Privilegios que reclaman”.
Tuvieron el treinta y nueve
Subcampeonato de España.
El puesto fue meritorio,
compitieron con pujanza,
de milagro no ganaron
aquella horrible batalla
que ellos mismo propusieron,
mas eso es lo que nos pasa
cuando hablan los fusiles
y las razones se callan.
Pero antes de marcharse
dejan España sembrada
de checas y paredones,
de torturas y matanzas.
En más de noventa zulos
controlados por sus armas,
fuera de todo derecho,
sin más leyes ni ordenanzas,
con traición y alevosía
cogían y asesinaban
a personas inocentes,
a gente honesta y honrada:
chicos que iban a misa,
beatas y sacristanas,
tipos que usaban sombrero,
tipos que usaban sotana.
El gobierno de Negrín
dejó a España arruinada;
él comía como un cerdo
a la gula se entregaba;
así estaba el tío de gordo,
con sus mantecas tan grasas.
Pero a los españolitos
otra cosa “le” aguardaba:
racionamientos y hambre,
y la despensa vaciada.
Las reservas de oro puro
que el Estado atesoraba
se transfirieron a Rusia
a cambio de una chatarra,
con la que quiso aún
prolongar la guerra infausta
que tenían ya perdida
cuando empezó ya ganada.
La cosa se puso chunga,
pensaron en el mañana
como la hormiga prudente
y no la obtusa cigarra.
Para ello organizaron
un gigantesco programa
de robos y de despojos
de dinero, cuadros, alhajas…
Saquearon de los bancos
sus acorazadas cajas,
les birlaron sus ahorros
a gente modesta y baja,
pobres y humildes pardillos
que en el sistema confiaban.
Se incautaron de un tesoro
que permitiera su holganza,
“pa” vivir como marqueses
sin pegar ni un palo al agua,
en un exilio dorado
junto a la Riviera Maya,
con sus primos mexicanos
que platican en recámaras
sobre mandiles y logias,
sobre mordidas y plata.
El festín no era “pa” todos,
pues la pasta no alcanzaba,
era solo “pa” unos pocos:
a los demás “ajo y agua”.
Siempre se han hecho distingos
en la roja aristocracia.
Sus vacaciones duraron
cuarenta añitos de nada,
el dinero dio “pa” mucho,
“pa” su élite sectaria.
Parecía que, por fin,
su historia se terminaba:
cuatro décadas de ocio
por tierras americanas;
nadie les vio el plumero,
no existieron en España.
No se hablaba ya del PSOE,
ya se ha pasado su página.
Eso pensaban algunos,
mas nadie vaticinaba
que algún día volverían
cual película barata
en la que el malo malísimo
sobrevive en la batalla,
huye por un agujero,
por una grieta se escapa
de forma inverosímil
y vuelve a sus pantallas:
el regreso del villano,
el retorno del canalla,
Fumanchú o Frankenstein
o el pirata Malapata.
Por fin se murió el Caudillo
entubado hasta las trancas
en un público hospital
que él mismo edificara.
Saltó entonces la liebre,
hubo sorpresa en Las Gaunas.
Pues la gente se creía,
todo el mundo se esperaba
que el PCE se llevaría
del todo el gato al agua.
De los peceros sería
la hegemonía más amplia:
eran eurocomunistas,
según la receta italiana.
Iban de intelectuales
a la manera gramsciana
y leían a Marcuse
y a Sartre, El Ser y la Nada,
así se ligaba mucho:
revolución en la cama.
El partido de Carrillo,
aun con duras melonadas,
pero también con tesón
había dado la cara,
hacía la oposición
de forma rotunda y clara;
tenía gente en la cárcel,
en el taller y en las aulas.
El PSOE, invisible,
ni estaba ni se esperaba:
cuatro viejos exiliados
que contaban sus batallas
de Brunete o de Belchite,
ponderando sus hazañas
(con tan solo recordarlo
alguno se hacía caca).
Mas apareció Felipe
con su labia sevillana,
con los dólares y marcos
de Flick, de Flock, de la NASA…
Sedujo a los españoles,
pues les gustaba su calma,
sus modales dialogantes
y sus chaquetas de pana;
sus ojos, algo “extrabizcos”
y sus morritos de lana,
tiernos como Nadiuska,
la del destape de mamas.
González era modoso,
galán y cantamañanas;
dijo que no al marxismo
porque ya no se estilaba,
porque el Muro de Berlín
algunas grietas mostraba
y sus jefes lo exigían,
los que la fiesta pagaban
afirmaron claramente:
que el guion lo reclamaba.
(Como aquellas “mereactrices”
cuando se despelotaban
si el guion lo exigía;
lo exige siempre, caramba).
Felipe comparecía
con su amigo, el muy macarra,
el “henmano” de su “henmano”,
el Guerra, que daba caña
sin un pelo en la lengua
a cuanto se meneaba.
Don Alfonso hoy es muy bueno,
casi que parece un facha:
presenta libros sesudos,
declaraciones sensatas,
opiniones ortodoxas
en defensa de la patria.
Pero ayer era un petardo,
adicto a las gamberradas;
pues con su amigo Felipe
dejaron bien a las claras
que, a este viejo país,
a esta vetusta patria
no la iba a reconocer
la madre que la alumbrara.
Y esos fueron sus designios,
así fue la cabronada.
La división de poderes
que Montesquieu diseñara
“pa” controlar al que manda
se la tomaron a chanza.
Saquearon presupuestos,
el escándalo Rumasa,
corrupción a manos llenas:
Filesa, el Gal, Invercaria…
Prostitutas, comisiones,
polvillos blancos cual nácar,
Roldán con sus calzoncillos,
película de Berlanga.
A Andalucía, en concreto,
la han dejado hecha unas bragas,
imparable hacia el hoyo,
de mano de Dios dejada.
La herencia ha ido a Moreno
Bonilla, un señor de Málaga,
que lo debe todo a VOX
y a VOX no ha dado las gracias.
Lampedusa es el modelo,
nuestra tierra es siciliana:
se ha producido un cambio
para que todo quedara
idéntico, como antes,
sin verificar mudanza:
barrios más pobres de Europa,
paro más alto de España,
Juan Imedio en Canal Sur,
mucha copla y mucha guasa,
listas de espera infinitas,
mucha doctrina en las aulas,
Blas Infante hasta en la sopa,
con bandera verde y blanca,
la cual parece “der Beti”,
lo que no a todos agrada,
y es muchísimo peor:
se trata de insignia islámica.
Pero eso fue más tarde,
algún tiempo les quedaba;
son cuarenta años casi
con el régimen sociata
gracias al PER y a los ERES,
dinero “pa asá una vaca”,
dirigentes vergonzosos
Chaves, Griñán y Susana.
Cuando Aznar se puso al mando
entonces se barruntaba
el fin de la Transición,
ya era esto democracia,
como en el resto de Europa
teníamos alternancia.
Gobernaba a “vece” el centro
o la socialdemocracia,
dos partidos parecidos,
aunque marcaban distancias.
Mas entonces Zapatero
apareció en lontananza,
con su talante tranquilo,
con intenciones malvadas;
una nueva Transición
en su magín se tramaba.
Como les iba tan mal
en la etapa aznariana,
el PSOE y los comunistas
junto con los perroflautas
incendiaron las calles
con excusas muy baratas:
accidentes y siniestros
ajenos a gobernanza:
el Yak, el Prestige, la Guerra…
cualquier pretexto les basta,
Excalibur, el perrito,
por él la liaron parda.
Pues nadie dijo ni mu
en guerra que declarara
Bush padre contra Iraq,
y España participaba
con soldados de la mili
con la Sánchez, doña Marta,
(que animaba a los soldados
lo buenísima que estaba).
Felipe mandaba entonces,
con él no pasaba nada,
la calle estaba tranquila
y nadie se desmandaba.
El follón vino después
puesto que es mucho más mala
la guerra que no hizo Aznar:
esa sí que fue putada.
Los artistas paniaguados,
Almodóvar y Amenábar,
progres de la progresía
en esto se concertaban,
y hasta la ETA pedía
que a Sadam no molestaran,
que la paz está muy chuli
y a los rojos les encanta
(Siempre que no sean ellos
los que el conflicto declaran).
Tan chungo estaba el asunto,
tan negra la cosa estaba
que aprovecharon un caso
que “jiede” a una cosa rara:
un atentado sangriento,
en trenes una matanza.
Pinta tenía de chapela,
mas de turbantes se trata.
Moritos de Lavapiés
seguidos por Rubalcaba,
chorizos de grifa y porros,
contratados por la pasma.
En piso de Leganés,
en explosión controlada
se fueron al otro barrio
se fueron con su Muhammad
(Mahoma decimos nosotros,
pero ellos así lo llaman).
Usaron los calzoncillos
como mecha “pa” la traca.
Eso dicen que ocurrió,
es la opinión divulgada.
Todo pasó al olvido:
las pruebas manipuladas,
los restos desmantelados,
los desguaces se preparan
a toda prisa y corriendo
antes que se aclararan
el íter del atentado,
explosivo que se usara
“pa” matar a tanta gente
y que el gobierno cambiara.
Y hay un hecho muy seguro,
una cosa está muy clara:
los responsables del crimen
no parece que se hallaran
allá, en desiertos remotos,
ni en inhóspitas montañas.
Eso dijo el del bigote,
tales fueron sus palabras.
Nunca supimos muy bien,
nunca aclarado quedara
si el maldito ZP
era más malo o más vaina.
Parecía un zangolotino
con su sonrisa forzada,
un Mister Bean en apuros
siempre a punto de cagarla.
Pero el tío fue eficaz
en labor parlamentaria:
género, gays, memoria
manipulada y sectaria,
aborto a tutiplén
y adoctrinar en las aulas.
Recuerden que su mandato
fue conjunción planetaria,
Leyre Pajín lo anunció,
Zapatero junto a Obama,
con Júpiter y Saturno,
se alineó la galaxia.
A pesar de tanta coba
y de tantas alharacas,
el tipo acabó mal,
pues, aunque él asegurara
que la Hacienda española
en la Champion League jugaba,
fue crisis morrocotuda,
las familias arruinadas,
al igual que las empresas,
muchas acaban cerradas;
los recursos malgastados
en rotondas, zarandajas,
abrir y cerrar aceras
y obras innecesarias…
Dejó al Fisco sin un duro,
tieso como una mojama;
vinieron hombres de negro
con la tijera afilada;
nos dejaron, además,
con la cara colorada:
esto estaba como Grecia,
en manos desvergonzadas
de fulleros incompetentes
y de corruptos canallas.
Aun con todo, fue capaz
de seguir con sus estafas,
de echar la culpa a Rajoy
de recortes y rebajas:
“la derecha privatiza
y lo público coarta”.
Tales fueron sus monsergas
y lo malo es que calaban.
No defiendo a Don Mariano
diciendo esas palabras:
pues fue un tipo anodino,
con pinta de ser un plasta…
un funcionario aburrido
de expedientes y de tasas,
con sus eshes tan shilbantesh
y su barbita entrecana.
Mucho tuvo que estudiar
en fase universitaria,
pero ya de presidente
su lectura era el Marca.
Más que Rajoy fue “rajao”
en su indignísima etapa:
se dedicó a pasar días
“arrascándose” la panza,
consumiendo botellines,
diciendo palabras vanas.
Las leyes de Zapatero
que con fuerza denunciara
estando en la oposición
confirmó con su cachaza;
con mayoría absoluta
dejó sus normas intactas;
no quiso modificar
absolutamente nada.
Tampoco tenemos claro
si era maldad o vagancia,
complicidad o cansancio,
era cinismo o galbana;
si Don Tancredo el gallego
era un bolso de Soraya,
si era un masón camuflado
o era pura inoperancia.
Nos creíamos también
que ya estaba superada
la plusmarca de dislates,
el récord de charlotadas
del partido socialista,
con su historia mentecata.
Pero vino Perro Chanche
con su sonrisa tan guapa,
con su rostro bronceado
y piel aterciopelada
gracias al bótox usado
“pa” retocar esas marcas
que habían dejado impresas
los barrillos de su cara
(La superficie lunar
anteriormente mostraba).
Y vino con su señora,
Begoña, así se llama,
que da clases en la Uni
de una materia muy rara,
sin título ni carrera,
pero con buenas aldabas
que le han proporcionado
influentes alianzas.
Y apareció con su suegro,
el dueño de unas saunas
o salones de masajes
de gente acaramelada
(previo pago de tarifa,
los precios son una ganga,
esos dicen sus clientes,
de esos que allí se solazan
con jovencitos monísimos
que están hechos unos cachas).
La tarjeta de visita
de este nuevo macho alfa,
con la que se presentó
fue tesis falsificada.
Su currículum creció
de una manera bizarra.
Demostró su competencia
incluso en cosas non sanctas:
manipulador de urnas
con habilidosa maña;
en su partido lo vieron
tras la cortina cerrada.
Lo echaron por fraudulento
pero volvió por la cara.
Fue entonces cuando escribió
su obra recomendada:
“Manual de resistencia”,
allí su estrategia marca:
aferrarse al sillón,
actual cual garrapata,
como gérmenes patógenos
nunca tiran la toalla.
Como virus que resiste
aferrado a la garganta
del pardillo que lo sufre
y allí aguanta y aguanta,
conejito Duracell,
ese que nunca se para,
pues no hay quien eche a este nota
ni siquiera hirviendo agua.
Sostiene Antonio impertérrito,
sostiene (y este es su mantra)
que es un peligro muy grande
el que exista tanto facha,
los xenófobos y tránsfobos,
gente a la antigua chapada;
los que no comen insectos,
gente que curra y trabaja
y se ducha “tos” los días
y no está subvencionada.
¡Qué vergüenza! ¡Qué ignominia!
de esos que no quieren pagas,
gente que tiene principios,
gente leal, preparada.
Contra todos ellos lucha
este prenda y este máquina
y les mete más impuestos,
más tributos les reclama,
pues “pa” eso él el “Doctó”,
y es que a él nadie lo tanga.
Se explica así su estrategia
y también sus alianzas.
Se junta con comunistas,
podemitas, bilduetarras,
(rojerío y zurderío,
valga la redundancia)
golpistas y feminazis,
los tíos de la estelada,
(los de la rama del bizco
y el que en Guaterlú moraba),
racistas del PNV
con galleguistas celtarras,
chavistas republicanos,
Más Mandril, los de Yolanda,
el tío de Teruel Alpiste,
Echenique en tacataca,
brujas y orcos de Mordor,
unas tiorras satánicas.
Incluso los de Hamás
lo adoran, lo idolatran:
no hay un cafre que resista
a su amistad soberana;
se arrejunta a su verita
lo peor de cada casa:
delincuentes e islamistas,
y también los pederastas,
adictos al puticlub,
y bigotudas lesbianas,
cuyos sobacos evocan
los pinares de Oromana.
El fruto de su gobierno…
“pa” tirarse por ventana,
para echarse a la bebida,
“pa” cagarse en “toa” su “rassa”.
El paro sigue subiendo,
aun con cifras maquilladas
(puesto que ellos son maestros,
en vender burras cegatas);
el clima sigue cambiando
cada cinco o seis semanas;
la violencia que no cesa
(aunque alguna les resbala,
porque hay vidas que no importan,
violencias justificadas).
Cada vez menos servicios,
con deuda hasta las trancas;
de inmigración ilegal
es paraíso esta España,
de okupas y macheteros,
y de insolentes mafias
que comercian con personas,
y trafican carne humana.
Cada vez más ministerios,
llenos de infame canalla,
asesores holgazanes
y de tipas como cabras.
Alguna con sobrepeso
o con la nariz muy larga,
tal vez por decir mentiras
o quizás por ser… tucanas.
Otras tienen gesto adusto,
porque están muy cabreadas,
pues parece que ha huido
el macho de la manada
(el de la chepa tan sexy,
el de los dientes en raya).
Entran y salen a veces
de este gobierno de taifas
los personajes siniestros
por razones arbitrarias.
Alguna está a piñón fijo,
como la astuta Yolanda,
otros fijos discontinuos,
como la coqueta Nadia.
La niña del exorcista,
que se apellida Belarra,
está cariacontecida,
pues ha perdido su plaza,
lo mismo que su pandilla
de arpías empoderadas.
Y el mulo de Compromís,
que camina con dos patas
porque aún no ha visto a nadie
hacerlo de otra usanza.
Más colegas le asesoran:
Tito Berni, el Marlasca;
Iceta es bailarín,
danza merengue y bachata
con desigual resultado;
María Jesús también baila
en un tablao flamenco,
al menos, toca las “parmas”.
Y el Ábalos, que conoce
el mundo de la farándula
de los locales nocturnos
de las que bailan en barras
y ligeritas de ropa
(con flexibilidad máxima).
Y el ínclito Oscar Puente
perito y experto en mapas
de bares de carretera
de la estepa castellana,
y también sabe de yates
que sus clientes le pagan
no sabemos bien por qué,
tal vez por su noble estampa.
Lo mejor de Carmen Calvo
es decir que es de Cabra;
y Garzón, que fue ministro,
de los que nunca se cansan,
¿cómo va a cansarse el nota
si es más flojo que una… sábana?
Pachi iba a funerales
en aquella triste etapa,
los féretros de las víctimas,
sus compañeros del alma,
con el corazón partido
a sus hombros los cargaba.
Pero eso ya ha cambiado,
no se acuerda de las lágrimas,
ha superado sus duelos,
a los asesinos abraza:
qué buena gente es Otegui
con su sonrisa tan franca
(digo, perdón, batasuna,
risa de superior raza).
Qué amable es Merche Aizpurúa,
la periodística rata
que señalaba a las víctimas
para que ETA actuara,
Hay que mirar al futuro,
aquí no ha pasado nada,
pues pelillos a la mar,
no vuelvan a las andadas.
Y así podríamos seguir
enumerando desgracias,
la caterva de alcornoques
que allí tiene su morada,
en las Cortes Generales,
el elenco es de traca.
Este individuo funesto,
este guaperas de playa
acantonado en Moncloa
con aspiraciones amplias
de ser rey en la república,
o, mejor, de ser el Papa
con su laica santidad
de emergencias climáticas,
este sujeto, insisto,
es dueño de media España.
Controla televisión,
prensa, radio, propaganda,
correos, Renfe, los bancos,
sindicatos de las gambas,
fiscalía y tribunales,
abogados y abogadas,
del Estado y el Consejo…
con derecho de pernada.
Al borde del precipicio
nos ha puesto este pelanas,
indultando a los golpistas
coordinando a la anti-España
con tal de seguir el tío
con sus cargos y sus cargas,
con su séquito y su Falcon
otras pocas temporadas.
Y mientras nos entretienen
contando muchas chorradas,
en la tele a su servicio
y en tertulias amañadas:
el piquito de Rubiales,
o cantos de novatadas
de unos niños cayetanos
o Amaral despechugada,
“pa” que no hablemos de aquello
que sí que tiene importancia:
paro, vivienda, salud,
seguridad ciudadana,
crisis de natalidad,
la vida “ca” vez más cara.
Es momento de luchar,
es el tiempo de batalla;
los españoles tenemos
que decir nuestra palabra.
Ya está bien de resiliencia,
de argumentar capulladas:
el socialismo cayó
en Francia, en Grecia, en Italia…
En la misma Argentina
hay motivos de esperanza.
El momento es ahora
de acabar con esta farsa,
mandar a los socialistas
vayan a tomar por… nalgas
al carallo, a la miér… coles
siempre muy lejos de España.
Pueden irse ya en paz:
amén, amén, a Dios gracias,
a Él pedimos suplicantes
nos libere de esta lacra
y que no vuelvan jamás
a destruir nuestra patria.
He dicho.
Autor: M. V. B.