Vox lleva advirtiéndolo desde hace tiempo, no volverá a entregar sus votos gratis al PP, como ha venido haciendo desde su nacimiento al firmar pactos de investidura, que podían después romperse con facilidad, como ha hecho el PP por ejemplo en Andalucía incumpliendo lo acordado. Es evidente, que los acuerdos de gobierno comprometen mucho más a las partes implicadas, y ese parece ser el siguiente escalón a los que pretenden llegar los de Abascal.
El propio Abascal, durante la presentación de la candidatura encabezada por Juan García-Gallardo en Castilla y León, se dirigió a los electores para advertirles de que no les voten si pretenden que ceda sus apoyos al PP a cambio de nada. Parece que lo del madrileño 4-M no volverá a repetirse, pues en esa noche el líder de Vox anunció que apoyarían la investidura de Isabel Díaz Ayuso sin condiciones.
Vox maneja sondeos que le darían 12-15 escaños y que en ningún caso el PP superaría en escaños a toda la izquierda junta, y en esas condiciones, Mañueco se vería obligado a pactar con Vox, ya que los de Abascal parecen rechazar ya la idea de convertirse en la muleta permanente del PP tras consolidarse como tercera fuerza política a nivel nacional.
Y parece que Vox no va de farol, ya ha ocurrido ya en Andalucía, en la propia Castilla y León, en el Ayuntamiento de Madrid y en el de Zaragoza, donde a Vox no le ha temblado el pulso a la hora de tumbar los presupuestos al PP, acusándole de incumplir los compromisos adquiridos por los populares con Vox.