Tras firmar Artur Mas, el
pasado jueves, el decreto de constitución de la junta electoral de la consulta,
a pesar de la suspensión del Tribunal Constitucional, y tras la reunión que
mantuvieron los partidos independentistas donde decidieron mantenerla para el 9-N,
la nueva propuesta de Rajoy insistiendo en el “dialogo dentro de la ley”
empieza a inquietar enormemente a una parte importante de la ciudadanía.
Se está llegando a un punto,
en que cada vez que Rajoy ofrece nuevamente dialogo, empieza a transmitir que
lo hace únicamente para evitar tener que empezar a tomar decisiones, para
evitar tener que empezar a aplicar la ley sin que le tiemble el pulso, aunque
lo mismo eso es pedirle “peras al olmo”.
El Gobierno debe hacer que
se cumpla la ley, y Artur Mas insiste en incumplirla, en esta situación el
acuerdo es imposible, negociar es imposible, pues la ley se cumple o no se
cumple.
Desde que Mariano Rajoy es
presidente del Gobierno, el gobierno de Cataluña ha incumplido innumerables sentencias
judiciales, hasta el punto que se puede afirmar sin temor a equivocarnos, que
Cataluña lleva ya demasiado tiempo al margen del Estado de Derecho. Si en tres
años Rajoy ha sido incapaz de imponerlo, ¿debemos ahora confiar en él?
Algunos dijimos hace ya
tiempo que la actitud de Rajoy puede convertir la situación en explosiva,
estamos a un mes de la anunciada consulta y pese a que la gran mayoría de los
ciudadanos aplaudirían decisiones contundentes por su parte, sigue hablando y
sin actuar.
Rajoy puede conseguir lo
contrario de lo que predica, acercarse a la fecha sin hacer lo que debe es
precisamente lo que quieren los rebeldes, una posible intervención que impida
la consulta por la fuerza, algo que alimentaría el victimismo de los independentistas
y dejaría en entredicho ante el mundo a un presidente que no supo solucionar el
asunto en su momento.

No sé motivos puede tener, pero es un irresponsable.