Para que una Democracia exista, tiene que haber separación de poderes, porque si no existe, que es lo que actualmente tenemos, nos hace vivir en una especie de sala de espera de una república bolivariana-sanchista.
Sánchez casi todo lo controla, solo tiene enfrente a la monarquía constitucional, a parte de los jueces, a unos pocos medios de comunicación críticos y a centenares de activistas que lo combatimos en RRSS “a cara de perro”. Sánchez cuenta con muchos aliados, todos ellos enemigos de nuestra Nación, los golpistas, los filoterroristas y los comunistas, esa jauría de perros antiespañoles que junto con el PSOE quieren acabar con todo lo que construimos desde la Transición y retrotraernos a la situación más negra y sangrienta de nuestra historia en la que el odio imperaba.
Sánchez, al haber colonizado todas las instituciones acumula un poder que ni de cerca tuvieron sus predecesores, esos que sí acataban el Estado de derecho, la Constitución, la legalidad, incluso se atreve a entrar con el dinero que nos roba Hacienda en las grandes empresas para también controlarlas. El comportamiento de Sánchez ha retrotraído a su partido a sus esencias, a esa organización criminal que siempre fue, lo de Felipe González fue la excepción, con algunos matices, en un siglo jalonado de crímenes, latrocinio y comportamiento totalitario.
Qué más hace falta para que la gran mayoría de españoles se caigan de una vez del guindo y desparasiten su cerebro de lo que les envía la brutal propaganda mediática que les intoxica. La deriva del sanchismo hacia un Estado totalitario es evidente que se está llevando a cabo en España entre el sigilo y la anestesia de una población alienada por la desinformación.
En esto, poco o nada contribuye el Partido Popular, esa ganadería mansa que le ha comprado a la izquierda todo su paquete ideológico, la agenda 2030, caballo de Troya del intervencionismo y el colectivismo, la ideología de género, pasando por la justicia social entendida como la apropiación del presupuesto público, el ecologismo fraudulento del alarmismo climático, apoyo a la invasión migratoria y la “Cultura de la Muerte”, aborto y eutanasia. Es evidente que VOX combate a este canalla y a los suyos, pero hasta que la derecha social en su totalidad despierte y le dé su apoyo en masa, demasiado hace en solitario. Si en EEUU ha pasado, si allí el pueblo ha despertado ¿por qué no puede pasar aquí?
Pues posiblemente, porque el Partido Popular sea parte del problema, un ejemplo, el gobierno andaluz, ese que es presidido por el popular, Moreno Bonilla, tras una pregunta del grupo parlamentario VOX en el Parlamento regional acaba de admitir que en casi 200 colegios de Andalucía imparten la asignatura de islam, es decir, que el PP es también cómplice de la islamización de Andalucía.
Todo lo que VOX anticipó que ocurriría está pasando, Andalucía ha sucumbido a los efectos de las permanentes llegadas de inmigrantes del Magreb, zona mayoritariamente musulmana y con un elevado número de practicantes. El desarrollo y presencia de esta materia en las aulas andaluzas representa de manera clarividente las prioridades del actual Gobierno popular andaluz. Desde luego, lo que está claro, es que este PP en absoluto defiende a la civilización cristiana a la que pertenecemos, por el contrario, colabora con quienes la amenazan.