Ayer
tuve una acalorada discusión con varios conocidos a raíz de lo
ocurrido con el autobús de Hazte Oír. Yo jamás oculto que soy
católico, que soy creyente, pero siempre digo a continuación que
tengo una visión laica de la política y de la sociedad.
En
nuestra sociedad hay una abrumadora mayoría de personas
heterosexuales, personas que se sienten atraídas por otras del sexo
contrario, y con ellas buscan desde, simplemente obtener placer
sexual, emparejarse, reproducirse, algo que siempre se ha visto como
“lo normal”. Pero en nuestra sociedad también hay homosexuales,
entiendo que personas que se sienten atraídas por otras de su mismo
sexo, gays y lesbianas. La transexualidad existe pero es bastante
excepcional, y son personas que no se sienten identificadas con el
cuerpo con el que han nacido. Todos ellos, deben tener los mismos
derechos como ciudadanos que son y deben ser respetados, ninguno de
ellos debe sentirse discriminado por razón de su orientación
sexual.
Partiendo
de este posicionamiento, debemos entender que muchas familias,
católicas o no, se rebelen contra esa “dictadura de la ideología
de género” que se está implantando en nuestra sociedad, de unos
postulados que todo el que tiene el valor de combatirlos es tachado
de “troglodita”.
Los
lobbys, tanto feministas como LGTB, cada vez tienen mas fuerza y los
políticos ya ni se atreven a contrariarles en lo más mínimo. En
las CCAA donde gobierna la izquierda radical, incluso en los colegios
entran a adoctrinar a nuestros hijos, dándoles una visión de todo
lo relacionado con el sexo muy contraria a la que como padres les
damos en nuestros hogares, consecuencia, todo el que puede manda a
sus hijos a la concertada o a la privada.
Hay
colegios públicos donde incluso se incita a los niños a tener
relaciones homosexuales para que vean si les gusta, cuando lo normal
es que la propia naturaleza lo deje claro con el tiempo; se habla del
sexo como medio para conseguir placer y se incita a la promiscuidad,
olvidando asociar las relaciones sexuales con la palabra
responsabilidad y con el amor, cuando los que ya somos mayorcitos
sabemos, que hay una gran diferencia, que lo que sientes cuando
practicas el sexo con alguien que amas, se llama “hacer el amor”,
y nada tiene que ver con “follar”.
Una
cosa está clara, si un hijo o una hija es homosexual, tú lo vas a
querer igual que si no lo fuera, pero si te preguntan previamente qué
prefieres, una abrumadora mayoría optaría por tener hijos heteros.
Y esto que digo no debe ofender a nadie.
También
quiero dejar claro, que por el ambiente existente, parece que los
únicos que tienen derecho a la libertad de expresión en este país
son, el lobby feminista y el lobby LGTB, y como demócrata que soy no
estoy en absoluto de acuerdo, hasta el católico más fundamentalista
tiene derecho a expresar lo que piensa sin que una banda de
anticlericales que gobiernan un ayuntamiento sin haber ganado unas
elecciones les prohíban decirle a los ciudadanos lo que piensan. Es
curioso, que los que más odian acusen de propagar el odio a los que
piensan lo contrario que ellos.
