La semana pasada, el Partido Popular de Murcia, en un nuevo giro hacia posiciones izquierdistas, dio su apoyo junto al PSOE a Podemos, en una propuesta de los comunistas sobre un plan educativo afectivo-sexual para los institutos de esa región. Los populares defendieron su decisión asegurando que el objetivo de esta iniciativa es “tener más respeto, para ser más igualitarios, para ser más diversos y para conseguir que los hombres y las mujeres del mañana que también hagan un uso de su sexualidad con valores, con libertad y con responsabilidad”, una manera de justificar su apoyo a quienes solo pretenden corromper a nuestros hijos y nietos.
Es bueno que recordemos que cuando Mariano Rajoy gobernó con mayoría absoluta, su ministro de Educación se mostró siempre contrario a esta propuesta que la izquierda pretendía imponer en todos los centros, tanto públicos como privados. Lo que ahora ha propuesto Podemos y ha apoyado el PP, no emana de la legislación educativa sino de la perversa actual legislación LGTBI que está vigente en la Región de Murcia desde 2016 y que este “socialdemócrata” PP no ha querido derogar.
Como los profesores de esa Comunidad no están preparados para dar este tipo de charlas y ahí está el truco, las asociaciones LGTBI se ofrecen para impartirlas, miembros de colectivos que han sido protagonistas de grandes escándalos debido a los objetos que utilizan y a las exhibiciones que llevan a cabo que rozan el abuso de menores, prueba de ello, es que les enseñan a ellas a poner un preservativo con la boca y a todos a masturbarse.
Aquí no se engaña a nadie, lo que se pretende en Murcia con la complicidad del PP es parte de ese perverso proyecto de la ideología de género que el PP lleva abrazando desde hace tiempo y que los padres murcianos sabrán detectar, pues es un contenido educativo de índole sexual en el que se banaliza la pederastia y se canalizan ideas para acabar con la familia tradicional. Para mí es claramente “corrupción de menores”.
La enmienda que presentó el PP y aprobó el Parlamento, consta de dos puntos. El primero especifica “extender un Plan de Formación en Igualdad y contra las Violencias Machistas, que haga especial énfasis en la educación afectivo-sexual y programas de convivencia escolar de nuestros menores frente al alarmante número de casos de violencia de género y agresiones sexuales cometidas por menores” y el segundo, expresa la necesidad del establecimiento de “mecanismos y herramientas de participación con todos los actores, especialmente los padres, que tienen que ver en el ámbito educativo, para la elaboración de este plan” y aquí está la clave, nombran a los padres para que supuestamente participen en una operación que consistirá en dejar a sus hijos indefensos ante depravados pseudo profesionales.
Por su parte, Podemos ha defendido que esta medida educativa se enmarca en la prevención de agresiones sexuales, “un delito que ha aumentado un 66 % entre menores en el último año, un fenómeno que se está viendo en todos los países occidentales y que tiene que ver con el acceso cada vez más temprano a un tipo de pornografía machista y violenta”.
Estoy convencido de que los padres murcianos están muy preocupados con este tema y el peligro que supone que pretendan adoctrinar a sus hijos con ideas contrarias a los principios y valores que ellos han tratado de trasmitirles.
La mayoría de estas noticias no calan entre la población en general