Irene Montero, esa indigente
intelectual que ha llegado a ser ministra gracias a razones que conoce
sobradamente toda la ciudadanía española, en la constante campaña de su partido
contra la Monarquía, acaba de vincular, en unas declaraciones, al Rey con los
negocios opacos de su padre, sosteniendo que “es muy difícil separar los casos
de corrupción de la familia Borbón”, añadiendo que no van a permitir que haya
impunidad. Que nadie se escandalice por lo dicho por mí en el primer párrafo,
pues es público y notorio, que pasar por las sábanas del catre del ahora
Marqués de Galapagar, siempre ha tenido premio para toda aquella que se
aventuró en ellas.
Esta señora olvida, que
pertenece a un partido corrupto desde antes de su creación, debido a la
procedencia de los fondos que la hicieron posible, y que el padre de sus hijos,
su mentor, está a un paso de ser imputado penalmente.
Podemos y los separatistas,
tienen muy claro que, cargándose al Rey se cargan el Régimen del 78, es decir,
la democracia, pues la monarquía parlamentaria es la esencia de nuestro sistema
democrático. Y mientras tanto, Sánchez continúa en silencio, pues piensa que
para mantenerse en el poder no puede tener discrepancias con los comunistas
podemitas.
¿Pero que se puede esperar de
Sánchez? En la Cumbre Comunitaria de Bruselas, de nuevo ha dejado claro en qué
se diferencia de los distintos mandatarios de los distintos países miembros.
Todos han usado mascarilla, y también todos llevaban en ella la bandera de su
nación. Sí, todos, menos el indecente que nos gobierna a los españoles, quien
llevaba una mascarilla totalmente negra. Da la impresión de que no tiene ningún
apego a nuestros símbolos nacionales, y que solo los utiliza cuando piensa que
le favorece electoralmente, como aquel día que se le ocurrió aparecer delante
de una bandera nacional que ocupaba todo el escenario. Es simplemente un
psicópata.
