El anuncio de Sánchez de la aprobación del Proyecto de Ley de Universalidad del Sistema Nacional de Salud, que les otorga también derecho a atención primaria a los ilegales, junto a lo afirmado por la ministra de Sanidad en relación a la Sanidad privada, encienden todas las alarmas y abocan a nuestra Sanidad a un próximo y seguro colapso.
Los inmigrantes ilegales ya tenían derecho a ser atendidos en urgencias, y ahora también tendrán derecho a la atención primaria, el proyecto de Ley los denomina como «personas no registradas ni autorizadas como residentes en España». En otras palabras, desembarcan del cayuco o saltan la valla fronteriza y ya tienen derecho a la misma atención sanitaria que nosotros que llevamos financiándola con nuestros impuestos toda nuestra vida. Esto también discriminará a los inmigrantes legales, esos que respetaron la ley a la hora de llegar a España y que trabajan y pagan sus impuestos para que otros, llegados ilegalmente, tengan los mismos derechos que ellos.
Todo lo que hace el gobierno de Sánchez parece dirigido a incrementar el llamado “efecto llamada”, en un momento en el que la llegada de inmigrantes ilegales a España está registrando unas cifras de records.
Estas medidas van claramente encaminadas a obtener posibles nuevos votantes de cara al futuro, a costa de degradar muchos barrios españoles y aumentar la inseguridad en nuestras calles. Recordemos que hace sólo un mes, todos los partidos menos Vox apoyaron tramitar una regularización masiva que podría beneficiar a 500.000 inmigrantes ilegales. Una cifra que podría llegar a alterar muchos procesos electorales.
Además de esto, la ministra de Sanidad ha afirmado con claridad que hay que terminar con la privada, que de firmar conciertos con ellos para aliviar las listas de espera “nada de nada”. Esta subnormal parece desconocer que, de las 150.000 camas hospitalarias, 50.000 son privadas y que la privada atiende a 12 millones de ciudadanos.
A corto y medio plazo, nuestro futuro sanitario puede convertirse en una pesadilla. Con los actuales días de espera para que te atiendan en la primaria, imaginaos lo que ocurrirá tras el desembarco de 6 millones de ilegales en ella y por otra parte, si se rompen los conciertos con la privada, las listas de espera para pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas se eternizarán, las compañías, lo mismo, suben sus precios y muchas familias vuelven a la pública ante su imposibilidad de poder pagar más.
En definitiva, Sánchez, el PSOE y la canalla antiespañola que les apoya, pretenden cargarse definitivamente uno de los más importantes servicios públicos que recibimos, la Sanidad, y con ello, acabarán con el tan cacareado estado del bienestar del que ya quedaba bastante poco. Quienes sigan votando al rojerío sufrirán en sus carnes lo que estos malvados perpetran, mientras sus líderes siempre van a sanarse a la privada.
Lo van a conseguir