Esta Unión Europea, poco o nada tiene que ver con aquella que nació como fruto común de valores y principios sólidos. En la actualidad, está dirigida por burócratas a sueldo de quienes pretenden imponer toda una agenda de políticas progres, que perjudican directamente a las clases medias y trabajadoras y a sus familias y atacan de manera flagrante la soberanía de las Naciones.
Cualquier nación soberana que se atreve a disentir de los postulados progres, políticas migratorias, de la ideología de género o de la intromisión de la UE en competencias que no son las suyas, debe enfrentarse a durísimas sanciones. Úrsula von der Leyen es la representante de las élites económicas y mediáticas mundiales, es el “Sánchez” de la UE, una persona que trabaja en contra de los intereses de los ciudadanos europeos al poner los intereses de una élite minoritaria por encima de ellos y de sus naciones.
Von der Leyen, líder del Partido Popular Europeo y jefa de Feijóo, es el brazo ejecutor de la anti Europa, está encantada con incluir el derecho al aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, cuando esta atraviesa la peor crisis demográfica que ha asolado las Naciones europeas, a la vez que se dedica a promover el multiculturalismo y la progresiva desaparición de nuestra cultura europea, sustituida por la sharía, como ya estamos viendo en tantos barrios y ciudades de Bélgica, de Suecia, de Francia y cada vez más en España, es una auténtica traición a nuestra civilización, cristiana y occidental.
Mientras que en connivencia con Von der leyen, PP y PSOE, han apoyado de manera entusiasta el Pacto Verde, acuerdo infame e implacable con el mundo rural, sus tradiciones y su modo de vida; en Bruselas, se evita todo debate relacionado con problemas e inquietudes reales de los europeos como son, la seguridad, el empleo, la familia o la pérdida de soberanía de los Estados miembros, limitándose a replicar los dogmas ideológicos de la izquierda sobre el cambio climático, la llamada igualdad de género, la diversidad y la bondad y la infalibilidad de las instituciones de la Unión Europea.
Otra Europa es posible, esa en donde los verdaderos problemas de los españoles y de todos los patriotas de las demás Naciones de la Unión se escuchen. Esa otra Europa, la de naciones soberanas que cooperan libremente entre sí en beneficio de sus respectivos pueblos. Y eso en España solo lo defiende Vox.
Hay que guardar la esperanza