Estas últimas horas han dado
mucho de sí, lo sucedido estas últimas horas nos demuestran el deterioro brutal
que sufre nuestro sistema y las múltiples crisis en las que estamos inmersos.
Hace nueve meses, fueron
condenados a penas de nueve a trece años de prisión por sedición los dirigentes
golpistas catalanes. Hoy ya pueden pasearse por la calle, participar en mítines
y gritar “lo volveremos a hacer”. El separatismo es una mafia y este Gobierno
su principal cómplice. Sin Ley y sin Orden es imposible que haya Justicia.
Por un delito mucho menor, a
Iñaki Urdangarin le han negado ese tercer grado, estar casado con la hermana
del Rey en plena lucha sin cuartel del Gobierno contra la Monarquía le ha
penalizado.
Con la que tenemos encima con
los múltiples y continuos rebrotes del Covid-19, y las andanzas del que es el
peor Gobierno desde la Transición, no se le ha ocurrido otra cosa a la
vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que desplazarse a Sevilla para hacer
unas declaraciones guerracivilistas con motivo de su visita a la fosa Pico
Reja, en la que ha anunciado que el Gobierno aportará 250.000 euros para el
trabajo de exhumación de los restos. Resumiendo, Calvo ha dicho que los que
perdieron, los rojos, eran los buenos, y los que ganaron, los nacionales, los
“fascistas”, eran los malos, afirmaciones a las que yo hago una enmienda a la
totalidad, pues mientras unos practicaban la tortura y el crimen en la
retaguardia, y se cebaron contra la Iglesia,
y de ganar, nos hubieran convertido en un país satélite de la URRS, los
malos para Carmen la de Cabra, lucharon para librarnos de esa peste del siglo
XX llamada comunismo.
El mismo Gobierno que trata
de ocultar y no reconoce cerca de 20.000 fallecidos por el coronavirus de hace
pocos meses, el mismo Gobierno que ve como aumentan las colas de personas en
busca de comida, y como disminuyen alarmantemente las existencias de alimentos,
aporta un cuarto de millón de euros para alimentar su sectaria “Memoria
Histórica”.
