El sistema político que nos dimos en la Transición, hace aguas por todos lados. Ahora está de actualidad el golpe de Estado judicial que pretende perpetrar nuestro traidor Gobierno, y por el que la Unión Europea ya tiene puesta a España bajo su lupa. Algunos como Casado, parecen creer que desde fuera nos van a solucionar nuestros problemas, yo pienso que en absoluto, que tenemos un Gobierno tan sectario que incluso estaría dispuesto a perder fondos europeos con tal de que su bolivariano proyecto saliese adelante.
Salvo honrosas excepciones, pocas TV y resto de medios de comunicación, todos ellos a sueldo de la izquierda, se han hecho eco de lo sucedido esta semana en el Parlamento vasco, algo para mí gravísimo, y que demuestra que de democracia ya solo nos va quedando el nombre.
A Amaia Martínez, única representante de Vox en el Parlamento vasco y única representante del grupo mixto, el pasado agosto, todos los partidos a excepción de la coalición PP-Cs, acordaron limitarle sus intervenciones en la Cámara autonómica a la tercera parte del tiempo que disponían los demás portavoces. Esta semana, esta diputada de Vox, solicitó debatir sobre la necesidad de erradicar los homenajes que les hacen a los terroristas de ETA en distintas localidades vascas. La respuesta de los demás grupos, incluido el socialista, a excepción de PP-Cs, ha sido contundente y frontalmente antidemocrática, cuando se vaya a debatir cualquier iniciativa propuesta por Vox, no participaran en el debate, lo que supone de facto, que esta diputada verá paralizada cualquier iniciativa que pretenda emprender en la Cámara vasca, no podrá ejercer para lo que fue elegida.