El Partido Popular y VOX anunciaron ayer que han llegado a un acuerdo para gobernar juntos en Aragón. Lo hicieron justo antes del Día de Aragón y el mismo día en que María Guardiola había sido investida presidenta de Extremadura.
Este acuerdo es consecuencia directa de los resultados de las elecciones del pasado 8 de febrero, donde VOX ganó más apoyo por parte de los aragoneses. Por eso, el pacto se presenta como una respuesta lógica a lo que se votó en las urnas.
Uno de los puntos que más polémica ha generado es la llamada “Prioridad Nacional”, que dará preferencia a los españoles a la hora de acceder a ayudas públicas, vivienda protegida y prestaciones sociales. Esto ha provocado bastante debate político y mediático, aunque la mayoría de los españoles lo ven como algo de sentido común.
VOX asumirá áreas importantes dentro del Gobierno autonómico, como Desregulación, Bienestar Social y Familia; Medio Ambiente y Turismo; y Agricultura, Ganadería y Alimentación. Una de estas consejerías tendrá rango de vicepresidencia, aunque todavía no se sabe cuál ni quiénes serán los responsables. Desde VOX insisten en que lo importante es el contenido del acuerdo, no los nombres.
A pesar de las dificultades durante las negociaciones, especialmente por parte de la dirección nacional del PP, se reconoce la determinación del presidente de Aragón, Jorge Azcón, para sacar adelante este pacto.
El acuerdo incluye muchas medidas que marcan las prioridades del nuevo Gobierno. En el ámbito social, se plantea aumentar el gasto sanitario, reducir las listas de espera, ampliar los servicios de salud bucodental y hacer gratuita tanto la educación de 0 a 3 años como la primera matrícula universitaria.
En economía, se prevé una bajada de impuestos para quienes ganen menos de 52.500 euros, ayudas para jóvenes y familias numerosas, y medidas para fomentar la natalidad y facilitar la conciliación. También se quiere reducir tasas y precios públicos en general.
Uno de los puntos clave es el apoyo al campo aragonés frente a políticas europeas como el Pacto Verde o acuerdos como Mercosur, políticas que PP y PSOE apoyan en Bruselas. Para ello, se creará un fondo de compensación para agricultores y ganaderos. Además, se incluyen medidas contra inundaciones en el Ebro, contra ataques de grandes depredadores y la reintroducción del lince ibérico.
En energía y territorio, el acuerdo apuesta por proteger el suelo productivo frente a la expansión de grandes parques eólicos y solares, y por luchar contra la despoblación con incentivos fiscales, mejoras en carreteras y mejor conexión en zonas rurales.
En inmigración, se reforzará el control del padrón para evitar fraudes en el acceso a ayudas, se eliminarán subvenciones a ONG que fomenten la inmigración y se rechazarán nuevos repartos de menores extranjeros no acompañados. También se plantean auditorías del gasto, pruebas de edad, acuerdos de repatriación y la prohibición del burka y el nicab en espacios públicos.
En vivienda, se quiere aumentar la oferta simplificando trámites urbanísticos, construir 8.000 viviendas entre públicas y protegidas, y dar ayudas a jóvenes y familias para acceder a una casa. Además, se endurecerán las medidas contra la ocupación ilegal, con desalojos rápidos y apoyo legal a los afectados.
En conjunto, el acuerdo marca una línea política centrada en el control migratorio, el apoyo al mundo rural, la reducción del gasto político y una mayor defensa de lo que consideran soberanía nacional, abriendo una nueva etapa en la política aragonesa.
Tras el Pacto al que se consiguió llegar en Extremadura y ahora en Aragón, lo que los españoles se tienen que empezar a preguntar es que como es posible que la dirección nacional del PP deambule por caminos, completamente distintos y hasta opuestos, por los que transitan algunos de sus barones regionales. VOX por su parte lo tiene mucho más fácil, ya que siempre ha dicho lo mismo y dice lo mismo en todo el territorio nacional.
En lo relativo al concepto “Prioridad Nacional” me decía ayer un vecino de Gines que, si el índice de natalidad en España es tan preocupante, lo lógico sería ofrecerles viviendas asequibles, en venta o alquiler, a las parejas jóvenes que quieran crear una familia y por lo tanto, tener hijos, y apuntillaba, a no ser que quieran que los hijos los tengan “los otros”. Ahí dio en la diana. Eso es lo que quiere la izquierda y los Moreno Bonille o Ayuso, del PP, les hacen de teloneros.
Hay que extrapolar los acuerdos y criterios a nivel nacional, de lo contrario, vamos a convertirnos en un chiringuito de Marruecos