Las famosas dos almas del
PSOE se han encarnado, de una parte, Pedro Sánchez y la minoría de miembros de
la Ejecutiva que no han dimitido, quienes se mantienen atrincherados tratando a
ultranza de no perder el control de unas siglas a las que traicionan a diario,
y de otra, los que dirigidos desde el PSOE de Andalucía, tratan de que el PSOE
recupere su identidad.
La sede federal socialista
de Ferraz, vivió ayer con diferencia el peor día de su historia, el caos
absoluto. Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal del PSOE, anunciaba en
la calle tras confirmar que se le negaba la entrada en su sede, que es la única
autoridad del PSOE y que Pedro Sánchez ya solo es un simple militante, y eso
ocurría, mientras que Pedro Sánchez se reunía con sus adeptos, esa minoría de
la Ejecutiva, y anunciaba la convocatoria de un Comité Federal para mañana
sábado, con la intención de que salga adelante la propuesta de convocar un congreso extraordinario y una
consulta a las bases para elegir líder.
Y mientras tanto, Pedro
Sánchez impide que la Comisión de Garantías, que es la instancia apropiada para
pronunciarse al respecto de las legitimidades, debido a que en dicha comisión
los críticos tienen mayoría y su adepta presidenta no la va a convocar. Esta
ilegal actitud de Pedro Sánchez podría llevar el asunto a la vía civil de la
Justicia ordinaria, algo inimaginable.
El dilema es ahora para los
críticos, pues si acuden mañana al Comité Federal convocado por, quien según
ellos, no tiene legitimidad para hacerlo, lo legitiman. Pero si como afirman,
tienen mayoría en él, podrían tumbar todos los planes de Sánchez e incluso hacerle
una moción de censura y largarlo.
Pero es que no es solo eso,
otra pregunta es ¿Qué va a pasar con los grupos parlamentarios en el Congreso y
en el Senado? A fecha de hoy ya no está garantizada la odiosa disciplina de
voto.
Lo cierto es, que el día de
mañana se puede convertir, en el día más explosivo de la historia del PSOE, a
la calle Ferraz pueden acudir tres centenares de miembros del Comité Federal
repartidos en dos bandos en guerra abierta declarada, en la calle podrían haber
medio millar de periodistas, a los que habría que sumar los militantes adeptos
a Sánchez que se van a desplazar a Madrid ante el bolivariano llamamiento de su
líder a fin de intimidar a los críticos, a los que habría que sumar los grupos
de ultraizquierda que por RRSS ya se han citado allí para presionar a quienes
según ellos “quieren darle el poder a Rajoy” y apoyar a quien quiere gobernar
España con extremistas e independentistas. Y para terminar, un despliegue sin
precedentes de policía para intentar que la explosión no se produzca. Es
evidente que lo de mañana puede acabar como el rosario de la aurora.
Muchos nos quieren vender,
que lo que está pasando es simplemente una descarnada lucha por el poder
motivada por ambiciones personales, malos resultados electorales y crisis de
liderazgo. Decirlo así es pecar de simplismo, pues en este conflicto sí que
podemos decir que hay buenos y malos, pues los críticos representan el deseo de
volver a la identidad perdida desde que el nefasto Zapatero llegó al liderato
del PSOE, esa lealtad constitucional perdida, ese sentido de Estado, esa
moderación socialdemócrata. Por el contrario, Pedro Sánchez, ha llevado al PSOE
a la radicalidad y a la confusión, pues en vez de frenar el ascenso de fuerzas
populistas y demagógicas, pretende sumar fuerzas con ellos.
Me mantengo en lo que
siempre he dicho, España y el PSOE, necesitan a Susana Díaz y a los que la
siguen, y que eliminando de la política al dañino Pedro Sánchez, le harán a su
país un gran servicio, A eso se le llama patriotismo.
