Se volvió a reunir ayer en la
sede del Ministerio del Interior, el Pacto Antiterrorista, donde el Gobierno
anunció una batería de reformas y de medidas legislativas de cara a mejorar la
eficacia en la seguridad y en la lucha contra el terrorismo. Las medidas fueron
apoyadas por el PP, PSOE, Ciudadanos, UPYD, UPN y PAR.
A Podemos,
incomprensiblemente, se le permitió acudir en calidad de observador. Ya dijo
Pablo Iglesias hace más de dos años que está en contra del endurecimiento del
Código Penal, algo que no nos debe de extrañar, pues una parte de sus cargos
públicos han delinquido, y gozan de gran apoyo, no solo entre antisistemas, si
no entre todos aquellos que no respetan las leyes.
Y digo que es incomprensible
que se les invite, al igual que lo es que participen en la Comisión
Parlamentaria de Secretos Oficiales, pues no se puede invitar a un zorro a una
reunión donde se decide cómo proteger a las gallinas. Creo que se entiende.
Podemos vuelve a menospreciar
a la religión católica. Esta vez lo ha hecho con un calendario de sus “Santas
Patronas” en el que equipara a mujeres célebres con santas. La aviadora Mari
Pepa Colomer o Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, esa criminal que en el
Congreso de los Diputados comunicaba a sus adversarios que iban a ser
asesinados., son parte de las doce figuras femeninas que quedan representadas
en el calendario.
Con este calendario califican
de santas a las mujeres que aparecen por propia decisión del partido. El
partido de Iglesias lo califica como “un santoral laico e íntimo,
revolucionario y vanguardista”.
Podemos, pretende desterrar
la religión de todos los espacios posibles, aunque en realidad lo que pretende
es desterrar a la religión católica. Carolina Bescansa, dirigente y diputada de
Podemos, defendió que los espacios públicos en general y la universidad pública
en concreto no deben “ceder espacios gratuitamente” a ninguna religión.
Concretamente subrayó que Podemos apuesta por ubicar la religión en el ámbito
privado, que es donde, con “el máximo respeto a la diversidad religiosa”,
entienden que “tiene que estar”. Y esto lo dicen, mientras se licúan con la
otra religión. No puedo olvidar a la Colau, felicitó el Ramadán a los
musulmanes, y en cambio, se negó a felicitar la Navidad a los barceloneses
católicos.
