Lo mínimo que le pide la
ciudadanía a los nuevos partidos, a esos que se supone que entienden la
política de otra manera, es que sean coherentes con el discurso que mantuvieron
desde su nacimiento.
Podemos, desde su
nacimiento acuñó el término “casta” para referirse a esa clase, decadente y
corrupta, de políticos que componen los viejos partidos y que disfrutan de
multitud de privilegios.
Pues ahora resulta, que
mucho antes de los previsto, Andalucía se va a convertir en la gran “prueba del
algodón” de Podemos, pues dependiendo de lo que haga en la investidura de
Susana Díaz podremos tacharlos de coherentes o de incoherentes.
Teresa Rodríguez, la líder
de Podemos en Andalucía, dejó muy claras cuales iban a ser las condiciones que
le iban a imponer a Susana Díaz para hacer posible su investidura, habló de
condiciones irrenunciables con las que estaban de acuerdo la totalidad de los
quince elegidos, unas condiciones que agradaron a muchos andaluces de los que
incluso no les votaron: Dimisión de Chaves y Griñán, no contratar con bancos
que desahucien a personas sin alternativa habitacional y, reducción de altos
cargos y asesores para así poder readmitir al personal educativo y sanitario
que había perdido su empleo por los recortes.
Pero ahora parece, que la
cúpula de Podemos pretende desautorizar a sus representantes andaluces, y
eliminar esas condiciones irrenunciables o líneas rojas, para convertirlas en
“propuestas para dialogar”. Pablo Iglesias parece no entender, que entre los
que les votaron hay gente muy diversa que difícilmente va a entender que se
facilita la investidura a la representante de un partido que tiene a Andalucía
en su situación actual tras más de tres décadas en el poder: Corrupción institucional,
paro brutal, sanidad bajo mínimos, fracaso educativo y aumento de la pobreza. A
no ser que la causa sea que a la casta de izquierdas si se la pueda apoyar,
algo además de incoherente, muy grave, y que sin duda le pasaría factura a
Podemos en los próximos comicios. Pues para hacer eso, ya teníamos a Izquierda Unida
y así le ha ido.
Confío en que quienes
dirigen Podemos, recapaciten y dejen transitar, a Teresa Rodríguez y a los
suyos, por el camino que habían elegido, el de la coherencia.
