Resulta muy curioso, que en muchos países occidentales la publicidad engañosa, no solo sea ilegal, es que además está considerada como un delito. De hecho, la Unión Europea, en una de sus directivas allá por 1984 consideró que «la publicidad engañosa entraña el riesgo de llevar al consumidor a tomar unas decisiones, cuando éste adquiere bienes o utiliza servicios, que le son perjudiciales». En España, ese tipo de publicidad se contempla en la Ley General de Publicidad, en la Ley de Competencia Desleal y en nuestro Código Penal, exactamente en el Artículo 282, en el que podemos leer: «Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses los fabricantes o comerciantes que, en sus ofertas o publicidad de productos o servicios, hagan alegaciones falsas o manifiesten características inciertas sobre los mismos, de modo que puedan causar un perjuicio grave y manifiesto a los consumidores, sin perjuicio de la pena que corresponda aplicar por la comisión de otros delitos».

Me estoy refiriendo a esto porque curiosamente las leyes españolas no contemplan ninguna sanción para la publicidad engañosa cuando es obra de un partido político, algo que sorprende mucho, porque con su publicidad engañosa consiguen poder político con sus falsas promesas y a través de él, lucro económico cometiendo todo tipo de corruptelas.

Los políticos, por norma, encandilan a muchos ciudadanos haciéndoles promesas a sabiendas de que son imposibles de cumplir y de que su intención sería en todo caso de no cumplirlas, que es aún más grave.

Vivimos en una sociedad en la que las regulaciones son agobiantes, en la que todo está sometido a normas, pero que curiosamente no tiene ni una sola norma que penalice a los políticos por mentir y engañar. Pero todo tiene su explicación, las leyes las hacen ellos y no las van a hacer contra ellos.

Supongo que no sabréis, que VOX en el año 2019 propuso introducir un delito de estafa electoral. En su propuesta decía: «Cuando se demuestre que un partido ha mentido descaradamente cuando pudiendo hacer las reformas que ha prometido no las haga, eso es una estafa monumental que causa un daño terrorífico, porque has utilizado la soberanía nacional para auparte en el poder, tomar los instrumentos del poder y luego engañar a quienes te han votado».

Si desde tu aparición en la política española propones este tipo de cosas tan razonables, puede entenderse que todos vayan contra ti, pues has entrado en un tablero de juego donde predominan los chorizos, en lo material y en lo ideológico.

2 comentarios en «¿Por qué las promesas políticas incumplidas no son delito?»

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