Cuando los dos grandes
partidos se han percatado de que muchos de sus votantes les han abandonado al
considerarles culpables de la degradación de nuestra democracia, se han
apresurado a iniciar negociaciones para en breve plazo suscribir eso que llaman
Pacto contra la Corrupción.
Lo que sucede es que la
ciudadanía está cada vez más espabilada, pues cuando te dan tantos palos hasta
el más tonto espabila, y ya no se cree la escenificación que pretenden montar
los dos grandes partidos y todo aquel que se quiera sumar.
Es evidente, que los que
desde la transición se han dedicado a corromper el sistema nunca serán los que
lo regeneren. Los pirómanos nunca podrán ser los bomberos.
Lo curioso es, que mientras
intentan firmar ese pacto trampa, ninguno de los dos partidos toma la decisión
de cortar cabezas en los graves casos de corrupción en los que están implicados
pesos pesados de sus respectivos partidos. Es decir, firmo un Pacto contra la
corrupción pero protejo a mis corruptos, lamentable.
Para que lo que pretenden
firmar fuera creíble, el PSOE tendría que actuar, por ejemplo, contra Chaves,
Griñan, Susana Díaz, media Junta de Andalucía y medio PSOE-A; y el PP tendría
que actuar, por ejemplo, contra todos sus implicados en la financiación ilegal
del partido y pagos en B, pero como Mariano Rajoy no está dispuesto a
autodecapitarse, nada harán.
En definitiva, un nuevo
intento de PP y PSOE por lavar su imagen, una imagen imposible ya de limpiar.
