Los datos que aporta la
Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre son muy significativos,
mientras que en el resto de España disminuye el paro, hay 200.000 personas más
trabajando, en Andalucía hay 20.000 personas menos, situándose la tasa de paro
andaluz en un terrorífico 35,21%.
Es evidente, que la
histórica campaña turística que estamos teniendo es la gran responsable de esa
reducción del desempleo a nivel nacional que se sitúa por debajo del 24%,
aunque tenemos que ser conscientes que se ha creado mucho empleo precario y se
sigue destruyendo el indefinido.
Susana Díaz continúa en su
estrategia de responsabilizar al Gobierno central de todos los males de
Andalucía, incluido el desempleo, y sin reconocer, que su partido, el PSOE,
lleva más de tres décadas dirigiendo los destinos de los andaluces y que algo
de culpa tendrán ellos.
Si Andalucía solo vive de
los servicios y de la agricultura, de una economía exclusivamente estacional,
es simplemente porque los sucesivos gobiernos socialistas de la Junta de
Andalucía han sido incapaces, pese a las mareantes cantidades europeas
recibidas, de diversificarla. Si toda la masa gris que han empleado en idear
mecanismos para saquear las racas públicas, se hubiesen dedicado a crear
estructuras capaces de crear empleo, otro gallo nos cantaría a los andaluces.
En definitiva, a nivel
nacional desciende el paro a base de germanizar el mercado laboral, a base de
empleo precario, y Andalucía, más de lo de siempre, ni una excelente campaña
turística compensa un mercado laboral en caída libre.
Ahora empiezo a entender
ese famoso lema institucional de “Andalucía imparable”, supongo que se refiere
a que no hay quien pare su caída.
