El Mar Menor es un ecosistema único en Europa, de enorme riqueza ambiental y económica que, por la desidia de las distintas administraciones, por actuaciones equivocadas adoptadas a lo largo de las últimas décadas, ha generado un deterioro de la situación en la zona que es necesario afrontar de inmediato. El Mar Menor aún tiene solución, pero pasa por garantizar la sostenibilidad ambiental en todo su entorno.
Si hablas con los técnicos de la zona, con los agricultores, y con los residentes, te dicen que es posible conjugar el turismo con el cuidado de la naturaleza, con la explotación agrícola, ganadera e industrial del suelo. Frente a esas inútiles Cumbres del Clima en la que siempre criminalizan al hombre de los males del planeta, hay que apostar por un plan de conservación del Medio Ambiente sensato y realista.
Soy murciano residente en Sevilla, visito mucho mi tierra y, sobre todo, la zona del Mar Menor, La Manga y Cabo de Palos, es mi zona preferida. No poseo grandes conocimientos del tema, pero tengo la impresión de que parte del problema reside en las golas o canales que comunican el Mar Mediterráneo con el Mar Menor a través de La Manga. La dimensión de esas golas, de esos intercambiadores de agua entre ambos mares se ha reducido mucho desde 1950. Tiene que entrar mucha más agua procedente del Mediterráneo, y eso significa, una gran obra y muchos fondos.
Padecemos un Gobierno central en el que solo prima el criterio político y que se niega a declarar el Mar Menor como zona catastrófica. La izquierda pretende recuperar el poder autonómico, aunque tenga que sacrificar el Mar Menor.