Me sorprende sobremanera la
reacción del PSOE a las advertencias lanzadas por el Gobierno sobre que si no
se pueden aprobar los Presupuestos Generales del Estado, no le quedará otro
margen que convocar nuevas elecciones.
¿Acaso pensaba el PSOE que
bastaba con abstenerse en la investidura y que luego podía desentenderse e
impedir la gobernabilidad? ¿Acaso no sabía que con aquella decisión tomada por
de su Comité Federal y su Gestora adquiría una serie de obligaciones?
Ahora el PSOE no puede
subirse al carro con Podemos y dedicarse
a poner palos en las ruedas de un Gobierno que lo único que pretende es sacar
adelante unas cuentas públicas con los ajustes presupuestarios que garanticen
alcanzar el objetivo de déficit.
Todo parece indicar, que
Mariano Rajoy ya se ha comprometido con Bruselas, para que en el caso de que el
PSOE impida la aprobación de los PGE, convocar nuevas elecciones.
El PSOE no puede recurrir
ahora a definir la posición del Partido Popular como de “chantaje”. Si hay
Presupuestos, se puede conseguir que esta legislatura sea hasta larga y
estable, sin Presupuestos, este país no puede funcionar.
Por todos es conocida, la
terrible situación por la que atraviesa el PSOE, y por todos es sabido lo que dicen
las encuestas que sucedería si nos viésemos abocados a ir de nuevo a las urnas,
por ello, entiendo que el PSOE si se negara a pactar la aprobación de los PGE y
obligara a Rajoy a convocar nuevas elecciones, se estaría suicidando.
La actual situación política,
esa que hace que el PSOE tenga a Podemos echándole el aliento en la nuca, no
ayuda mucho, pues en el fondo el PSOE empieza a tener la sensación que de cara
a la ciudadanía de izquierdas está perdiendo la vitola de referente de la
izquierda y de principal partido de la oposición.
Si los dirigentes del PSOE
piensan solo en clave nacional y en que es lo mejor para este país, llegaran a
un acuerdo con el PP y harán posible la aprobación de los Presupuestos
Generales del Estado, por el contrario, si piensan en clave partidista, los
bloquearán, se harán un grave daño a sí mismos y nos lo harán a todos nosotros.
