Todos los españoles honrados y estoy seguro de que somos la mayoría, estamos asistiendo estos días a las bochornosas imágenes de lo que acontece en el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo contra socialistas que hasta hace muy poco habían ocupado importantes cargos, tanto en su partido como en el Gobierno.
A estas alturas, casi todos tenemos bastante claro, que incluso desde antes de llegar Sánchez al poder, los componentes de la llamada “Banda del Peugeot” tenían planeadas todas las tropelías, todos los delitos que iban a perpetrar en cuanto lo ocuparan.
Y es que no se han cortado ni un pelo. Hasta la esposa y el hermano del presidente. Son todos unos desvergonzados. Han utilizado todos los resortes del Estado que tenían a su disposición para amañar concursos, para saquear las arcas públicas, incluso para financiar sus más abyectos instintos, para prostitutas y cocaína que les hemos pagado todos nosotros con el dinero de los abusivos y confiscatorios impuestos a los que nos someten. Incluso cuando los españoles estábamos encerrados y asustados en nuestras casas por la pandemia se montaban orgias en Paradores y se llevaban grandes comisiones comprando mascarillas inservibles. Su corrupción ha matado a demasiada gente.
Este PSOE se comporta como una auténtica organización criminal, pero esto no es algo nuevo, pues analizando su pasado nos damos cuenta de que siempre ha sido así. Hagamos memoria.
En 1910, su fundador, Pablo Iglesias, amenazó a Antonio Maura en el Congreso, una incitación política a la violencia en toda regla.
En 1934, los socialistas impulsaron la revolución de Asturias, una rebelión armada contra un gobierno de derechas.
En 1936, ordenaron el asesinato del líder derechista Calvo Sotelo, hecho que posiblemente aceleró el alzamiento nacional del 18 de julio contra el régimen criminal republicano.
También en 1936, siendo presidente de la República, Largo Caballero, los socialistas robaron 510 toneladas de oro del Banco de España y se las regalaron a Stalin, otro reconocido criminal.
Durante la Guerra Civil, el PSOE puso en marcha las checas, centros de detención, tortura y asesinatos en la retaguardia republicana en donde cometieron miles de atrocidades.
Ya en democracia, el PSOE puso en marcha los GAL, claro ejemplo de terrorismo de Estado, al igual que el escandaloso caso de los ERE en Andalucía.
La historia del PSOE es un relato continuo de violencia política y corrupción, durante la II República, en la Guerra Civil y ahora en democracia.
Hay un montón de gente que desconoce lo que está pasando y todo lo anterior