Nos dijeron que con la vacunación masiva que se está llevando a cabo se conseguiría este verano eso que llaman “inmunidad de rebaño”, pero es evidente que las cosas no están saliendo como se esperaban. Tenemos la desdicha de tener un Gobierno que toma decisiones en función de sus intereses políticos y nunca en clave sanitaria. Los expertos ya advirtieron de la posible llegada de cepas más agresivas, y todos sabíamos que ese optimismo que se trasmitía desde el Gobierno iba a conseguir que los más jóvenes se contagiaran de él y cayeran en la más absoluta irresponsabilidad.
Sánchez tomó la decisión, una vez finalizado el Estado de Alarma, de desentenderse de casi todo lo relacionado con la pandemia, se quitó el muerto y dejó casi todo en manos de unas CCAA que no disponen de los instrumentos necesarios para hacerle frente y el resultado ya lo tenemos aquí, afrontamos una quinta ola sin nadie al timón.
Por otra parte, decir que los jóvenes más que los culpables, son las víctimas de una Educación, progre y desastrosa, que no les ha trasmitido los valores necesarios para afrontar una situación así, ellos están instalados en su individualismo y su egoísmo, no se sienten miembros de un colectivo, de una sociedad, de un proyecto nacional, son incapaces de poner un fin más elevado por encima de sus apetencias e instintos. Ni siquiera les han enseñado a tener ese respeto tan necesario en casos como este hacia los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Ahora, nuestros políticos, ante su ineficacia, pretenden echarle de nuevo la culpa a los castigados empresarios del ocio nocturno, sin actuar con dureza contra los “botellones” no actúan con dureza. Entre unos y otros se están cargando un verano que parecía iba a dar oxígeno a nuestra machacada economía.