Solo tenemos que leer el
informe publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE)
denominado Encuesta de Condiciones de Vida, para entender el resultado de las
elecciones del pasado domingo. Si los dirigentes del PP, tras leerlo, siguen
sorprendidos de lo del domingo, debemos empezar a pensar que viven instalados
en una realidad paralela que nada tiene que ver con la que viven a diario los
ciudadanos.
Cada trimestre que pasa,
hay más hogares españoles que no disponen de ningún tipo de ingresos, o todos
sus miembros están en paro o han agotado cualquier tipo de subsidios o ayudas.
Este pasado invierno, dos
millones de familias han sufrido la llamada pobreza energética, no han tenido
la posibilidad de mantener caliente su vivienda, es decir, casi el 12% de los
hogares españoles han pasado frio este invierno. Un 38% más que en el 2013,
algo inaceptable.
Un porcentaje muy elevado
de familias se encuentran ya en la llamada exclusión social o en sus aledaños.
Sé que a los que tenemos la suerte de vivir sin que nos falte lo básico, nos
cuesta ponernos en la piel de esos millones de españoles que pasan frio en
invierno, que no pueden comer carne o pescado cada semana, que no poseen una
lavadora, un vehículo o un teléfono. Ya no hablamos de tantas y tantas familias
a las que les cuesta llegar a fin de mes, hablamos de esos asfixiados
económicamente que año tras año son más.
Las familias que no pueden
pagar el recibo de la luz, el agua, la hipoteca o el alquiler de la vivienda se
han incrementado un 10% en el último año. En estos años, la fragilidad de las
economías domésticas se ha incrementado enormemente.
Los ingresos medios de una
familia en España son algo más de 26.000 euros, 3.500 euros menos que hace
cinco años, consecuencia del deterioro del mercado laboral gracias a las
reformas de este Gobierno y de la distribución de la renta. Los ricos cada vez
son más ricos, y los pobres cada vez son más y más pobres.
Que con estas cifras
Mariano Rajoy pretenda contarnos la milonga de la mejoría económica, pues va a
ser que no se lo creen muchos. No dudo que los banqueros y las grandes empresas
ganen dinero, pero quizás nuestro presidente olvida que debe gobernar para
nosotros y no para ellos. Si Rajoy se mantiene en su enroque habitual, le
auguro una cruel jubilación en el inframundo de la política tras las próximas
generales.

Hola Alejandro, más claro el agua…pero este mentecato no se va a enterar porque es el responsable de una mafía, un genocida y un desequilibrado mental. Me leo todas tus refleciones.
Saludos.