Somos bastantes los que
creemos, que lo que prometía convertirnos en una democracia allá por 1978 se ha
convertido en una partitocracia en donde el poder reside en los partidos y no
en los ciudadanos. Gracias a eso, el sistema ha ido degradándose, pues PP y
PSOE se han encargado de politizarlo todo y corromperlo todo, a la vez que la
llamada sociedad civil estaba anestesiada.
Ante la situación creada,
surgen los nuevos partidos, esos que claman por la regeneración democrática.
Tras las elecciones del domingo, tanto Podemos como Ciudadanos ya han entrado
en el sistema, y como es lógico, son observados con lupa por esa parte de la
ciudadanía que está instalada en la permanente rebelión contra lo que hay,
entre los que me incluyo.
Ahora resulta que la
prioridad de Podemos, parece ser, es la de formar coaliciones de izquierda para
arrebatar al PP el poder donde ha ganado con mayoría simple, incluso pactando
con el PSOE, esos que según ellos eran igual de casta que los populares. Por lo
visto, lo importante no es qué políticas se van a llevar a cabo, lo importante
para Podemos no es ya hablar de programas con sus posibles socios, lo
importante es echar al PP, algo difícil de entender si razonas un poco las
cosas.
Ciudadanos por su parte
pone condiciones previas antes de poder dar su apoyo a la lista más votada,
unas condiciones que aunque se firmen no van a ser cumplidas pues incluso
algunas de ellas como lo de las primarias forma parte del ámbito interno y
estatutario de las otras formaciones, sabiendo Rivera que eso solo se cambia
modificando la ley correspondiente.
Si al final Ciudadanos hace
lo que muchos pensamos que va a hacer, es decir, mantener la equidistancia
entre PP y PSOE para apoyar a la lista más votada, por ejemplo, en Andalucía al
PSOE y en Madrid al PP, debemos preguntarnos si eso tiene que ver algo con lo
de regenerar. Pienso que mantener en el poder a los dos partidos responsables
de todos los males que padecemos, aquejados de metástasis por corrupción, que
llevan décadas saqueando las arcas públicas, no es precisamente lo que quiere
el ciudadano que apoya a quien le dice que va a regenerar nuestra supuesta
democracia.
¿No sería quizás mejor que
los partidos nuevos y supuestamente regeneradores pactaran entre ellos medidas
concretas y obligaran a los de siempre a adoptarlas?
Regenerar no es, como
quiere Podemos, hacer política de bloques, ni por supuesto, pretender como
parece querer Ciudadanos, situarse en el centro absoluto y servir de bastón
para que los golfos sigan en el poder.
