No hay mejor día que el
llamado “Día de Reflexión” para reflexionar sobre esta presunta democracia que
disfrutamos o padecemos, según se mire.
Pocos dudan, que tras todo
lo que ha ocurrido en la política española estos últimos años, nos enfrentamos
a unas elecciones distintas, y son distintas, porque han irrumpido nuevos
partidos, mejor dicho, porque los que parten el bacalao, el poder económico, ha
permitido y hasta propiciado que irrumpan.
Creo que todos estaremos de
acuerdo en que los medios de comunicación, al ser propiedad de miembros del
poder económico y financiero de nuestro país, defienden los intereses de sus amos
y lanzan el mensaje que a ellos les interesa. Por ello, es imposible que un
medio le de voz a un partido sin la autorización previa de su dueño.
Por lo tanto, podemos
afirmar sin temor a equivocarnos, que si Podemos contó en su día con la
estrecha colaboración de unos medios para su lanzamiento, era porque al poder
económico le interesaba su crecimiento para debilitar al PSOE.
Lo mismo podemos decir de
Ciudadanos. El partido de Albert Rivera vio como de un día para otro se le
abrían casi todas las puertas de los medios de comunicación, el poder económico
había decidido apostar por Ciudadanos para que ese partido recibiera los votos
que perdiera el PP, a la vez que se trazó un plan para hacer desaparecer a
UPyD, un partido molesto que había osado meterle el dedo en el ojo a los
poderosos corruptos.
El plan era casi perfecto,
los votos que perdía la derecha, los votos del centro y los votos de UPyD iban
a parar a Ciudadanos, el llamado “partido del IBEX 35”, eso sí, a la vez que
Podemos debilitaba al PSOE por su izquierda.
Los que han urdido este plan
parten de la base de que una parte importante del pueblo español está, manipulado
y anestesiado, abducido por sus medios de comunicación, que es incapaz de
reaccionar al carecer de opinión propia.
Por todo ello, aunque los
nuevos partidos nos hablen de cambio, unos el tranquilo y otros el radical, es
todo mentira, nos hablan de un cambio tutelado por los corruptos y los
poderosos, eso sí, aderezado con un excelente marketing.
