Desde hace años, en muchos ayuntamientos gobernados por la izquierda y amparándose en la Ley de Memoria Histórica y la posterior Ley de Memoria Democrática, se están dedicando a llevar a los Plenos Municipales puntos para rotular calles con nombres de personas que, según ellos, fueron “víctimas y represaliados del franquismo”.
Desde esa ingenuidad que todos llevamos dentro, entiendo que la única manera de hacer justicia con las víctimas es reconocerlas independientemente del bando que fuesen, por que al final son lo mismo, víctimas. También habría siempre que mostrar nuestro respeto a todos los descendientes.
Pero desgraciadamente, estamos ante un asunto con demasiada carga ideológica. En la Transición, los españoles votamos, perdón y reconciliación, durante los mandatos de Adolfo Suárez, Felipe González y José Mª Aznar, se gobernó en ese sentido, pero llegó Zapatero y todo cambió, reabrió heridas que ya parecían cicatrizadas y se dedicó a abrir tumbas, sacó adelante una Ley de Memoria absolutamente sectaria que se dedicaba a reescribir la historia en beneficio de una izquierda que nos decía que los buenos eran los perdedores de la guerra y los malos los ganadores. Es decir, quienes en los dos últimos años de la II República se dedicaron a quemar iglesias y a asesinar, los que una vez iniciada la guerra se dedicaron a implantar el terror en la retaguardia cometiendo todo tipo de atrocidades impensables, esos iban a ser ahora los buenos; y los que se levantaron para liberar a España del yugo comunista y la barbarie imperante, esos, iban a ser ahora los malos.
Para mas inri, en muchos de esos pueblos hay calles dedicadas a sanguinarios comunistas, criminales y genocidas de entonces, algo inadmisible e incoherente con lo que ahora quieren aprobar estos alcaldes, pues no se puede reconocer a las víctimas y a la vez, mantener en el callejero a quien mandó asesinar a miles de víctimas inocentes del otro bando.
En relación a esto, resumo una noticia de una resolución del Parlamento Europeo de 2019 que le daría un importante soporte a estos alcaldes para quitar del callejero a estos sanguinarios personajes.
“El Parlamento Europeo dictó una resolución en 2019, ocultada a la opinión pública española por la gran mayoría de sus medios de comunicación, por la que deberán ser condenados por igual los regímenes fascistas y comunistas. Una medida que en España debería afectar a la obligación de informar en los colegios, centros educativos y televisiones de los crímenes del comunismo o a retirar los reconocimientos, honores y calles a todos los líderes y secuaces de la ideología más genocida de la Historia que acabó con la vida de más de 130 millones de personas. En su planteamiento, el Parlamento también anima a los Estados miembros que promuevan, a través de la cultura en general, la educación relativa a la enseñanza de las atrocidades que cometieron, fascistas y comunistas. Finalmente, el Parlamento Europeo recuerda en su resolución que en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.) monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan a comunistas”.
Esta resolución, a mi modesto entender, desacredita por completo la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero y la de Memoria Democrática actual.