Cuando los aficionados españoles nos enteramos de que la Supercopa de España se iba a celebrar en Arabia Saudí, nos extrañó bastante, pero pensamos que esa decisión reportaría beneficios a nuestro fútbol, ahora sabemos que se hizo así para el enriquecimiento personal de sus protagonistas.
Pero es todavía más grave, en el contrato con los saudíes se penalizaba con la pérdida de 5 millones de euros si no participaba el FC Barcelona y otros 5 si no lo hacía el Real Madrid. Una cláusula que altera claramente la competición ya que la Federación pasaría de cobrar 40 millones con la participación de esos dos equipos a 30 sin ellos.
Piqué, por muy presidente que sea de la empresa Kosmos, sigue siendo fulbolista de un club de primera división y de nuestra selección, por lo que no puede beneficiarse a razón de cuatro millones por final, de un contrato federativo por muy amigo que sea del presidente de la RFEF, para mí es claramente incompatible esta actuación con su situación personal de deportista de competición.
Rubiales, para beneficiar a Piqué, desechó un acuerdo con Qatar más ventajoso para el fútbol español, pero en el que Piqué no se podía llevar comisión alguna. Si esto no es delito, posiblemente, ronde lo delictivo.
Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, lo ha dicho muy claro «tras las informaciones aparecidas, se ve que conviene que Real Madrid y Barcelona jueguen la Supercopa de España». Parece que, con solo el argumento económico, el colectivo arbitral podría ser presionado.
Lo cierto es que, Rubiales sigue en su cargo y no piensa dimitir, y que Piqué, encima va sacando pecho por su mediación, y supongo, que por el pelotazo perpetrado con la complicidad de Rubiales. Supongo que dirán que, si los políticos corruptos no dimiten nunca, pues nosotros tampoco.