Ayer fuimos testigos de la última maniobra de distracción y propaganda que ha protagonizado el psicópata de Sánchez. Ordenó enviar el Buque de Acción Marítima (BAM) Furor P-46, un navío armado con cañones fabricados por Israel, para escoltar y asistir a la flotilla que pretende llegar a Gaza, flotilla de activistas internacionales que sólo buscan dar apoyo a un grupo terrorista como Hamás que hace dos semanas asesinó a un español.
El Furor P-46, es un buque botado en 2017 en los astilleros de Navantia y en servicio desde 2019, está atracado en el puerto de Cartagena y ya ha iniciado las maniobras de alistamiento y aprovisionamiento para zarpar hacia Gaza. Con 59 metros de eslora y 9 de manga, su autonomía supera las 4.000 millas náuticas. A bordo dispone además de un helicóptero AB-212 para labores de reconocimiento, búsqueda y rescate.
La Armada Española no puede estar al servicio de un presidente del Gobierno que solo busca mantenerse en el poder unos días más, cueste lo que cueste. La Armada Española debe estar defendiendo los intereses de España como, por ejemplo, combatiendo la inmigración ilegal o el narcotráfico.
Lo que Sánchez ha decidido hacer es enviar a soldados españoles a una zona de guerra supuestamente para socorrer a los miembros de la flotilla proterrorista en el caso de que sean atacados, pero por el simple hecho de estar allí corren serio peligro. Mientras que a las grandes potencias ni se les pasa por la cabeza enviar a sus tropas a ese avispero, nuestro irresponsable presidente lo hace sin pensar en las posibles consecuencias, es evidente que está desquiciado, cercado por su corrupción familiar y la de sus colaboradores más cercanos.
En la ONU lo hemos visto, gobernantes de países occidentales dándole oxigeno a Hamás sin darse cuenta de lo que nos jugamos en esa zona y de lo que está haciendo Israel, una nación democrática, la única de la zona, que lucha con todas sus fuerzas para seguir existiendo. Israel, por una cuestión vital, se ve obligado a hacer lo que muchos no se atreven, enfrentarse directamente al régimen iraní y sus brazos terroristas en la región.
Lo que pocos comprenden, es que esta “guerra de supervivencia” de Israel no solo protege a los israelíes, sino que a largo plazo beneficia a toda la región e incluso al mundo occidental.
El régimen de los ayatolas en Irán tiene como objetivo declarado eliminar a Israel de la faz de la tierra. Pero ese es solo el comienzo. También buscan expandir su visión de una dictadura islámica extremista sobre el resto del mundo libre. Un mundo sin libertad de expresión, sin libertad de culto, sin derechos para las mujeres, sin derechos para los homosexuales, sin democracia. Eso es lo que ya impusieron en su propio país. Si Israel eliminase esta amenaza existencial, los pueblos que viven bajo la opresión teocrática lo mismo podrían aspirar a un futuro diferente.
Europa, por ejemplo, ya sufre en silencio las consecuencias de una inmigración descontrolada desde países islámicos sin procesos reales de integración. Las democracias occidentales están perdiendo lentamente el control en nombre de su mal intencionado progresismo. Y mientras los líderes del mundo libre cierran los ojos para no incomodar a nadie, Israel actúa. No porque le guste, sino porque no tiene otra opción.
Israel no está buscando salvar al mundo. Está tratando de salvarse a sí mismo. Pero en el camino, quizás termine salvándonos a todos.
Nos va hundir a todos este sátrapa, no necesitamos más enemigos