Todos sabemos, que cuando
votamos al Congreso de los Diputados, lo hacemos a una candidatura cerrada, y
que, en cambio, al Senado se vota en listas abiertas, pudiendo el ciudadano
votar a candidatos de distintos partidos, si así lo desease.
Por ello, me sorprende
mucho cuando veo que aún demasiada gente marca directamente a todos los
candidatos de su partido preferido sin ni siquiera intentar conocer si son
honestos o golfos, cuando hoy hay los medios suficientes en la red para conocer
la vida y andanzas de casi todos.
Como algunos conoceréis,
soy el candidato único de UPYD al Senado por Sevilla, y uno de mis adversarios
es, José Luis Sanz (PP), alcalde de la localidad de Tomares.
José Luis Sanz, fue hace
años presidente provincial del PP de Sevilla, y se caracterizó, no solo por
tapar la corrupción interna, sino por hacerle la vida imposible a los que la
denunciaban por los conductos que marca el partido, y también por, ayudar a los
corruptos cuando las aguas mediáticas se calmaban. Algo vomitivo.
Pues bien, una jueza de
Sevilla, a instancias de la Fiscalía, reinicia una investigación contra él, que
si bien tumbó el Supremo hace unos meses, ahora al aparecer nuevos indicios
contra José Luis Sanz se reabre y le implican en presunta prevaricación y
malversación de caudales públicos. En el sumario, ya están imputados varios de
sus concejales y cargos de su ayuntamiento.
La investigación está
relacionada con la contratación de un asesor, el actual delegado de Medio
Ambiente, Juan Campos, que cobró dos mil euros al mes durante dos años por unos
informes que contenían una sola frase. De auténtica vergüenza.
Pues bien, ahora el PP de
Sevilla lo quiere hacer de nuevo senador, y seguro que habrá muchos que le
votarán por inercia. Y yo les digo, luego no os quejéis de la corrupción, pues
vosotros votándole os convertís en los cómplices de sus fechorías.
