La amenaza de atentados terroristas en los países occidentales tras el ataque de Hamás a Israel se ha incrementado, hasta el punto que, nuestro Ministerio del Interior ha ordenado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado “reforzar la seguridad en los espacios críticos” y lo ha hecho así, porque de haber subido la alerta antiterrorista a nivel 5 llevaría consigo la salida del Ejército a la calle y el asegurado choque con los comunistas podemitas del Gobierno. En tiempos de negociaciones con los enemigos de España para mantenerse en La Moncloa, como iba el infame de Sánchez a poner por delante la seguridad de los españoles a sus ansias de poder.
El nivel 4 reforzado de alerta antiterrorista decretado por Marlaska es el penúltimo en la escala de alertas. El máximo, el nivel 5, se reserva para casos de atentados inminentes en territorio nacional. En la práctica, pasar del nivel actual al 5 implica desplegar militares para vigilar infraestructuras críticas, nudos de comunicación y lugares de gran afluencia de personas, pero para no cabrear a los comunistas esa vigilancia reforzada se va a hacer sin el Ejército, exclusivamente con agentes de la Policía, la Guardia Civil y policías autonómicas. Nuestros países vecinos ya han desplegado efectivos militares en infraestructuras críticas, tales como puertos, aeropuertos o centrales nucleares.
Y eso que España está dentro de los países occidentales más sensibles, ya que el Ejército de Tierra dirige el cuartel general de la ONU en el Líbano y nuestras fronteras están siendo atravesadas por miles de norteafricanos, entre los que, sin lugar a duda, se camuflan e introducen los llamados “lobos solitarios”, esos terroristas que están a la espera de órdenes para atentar.
En la actual situación, la presencia de soldados en nuestras calles es fundamental, lo mismo que lo es en las calles de Francia, Bélgica o Suecia, si no los hay es simplemente por la excepción europea de que aquí Sánchez gobierna con comunistas, separatistas y proterroristas.